jueves, 26 de junio de 2008

VIRGILIO ESCÁMEZ MANCEBO (27-04-1940)


“La lucha justa te vuelve valioso, la muerte en la lucha te vuelve eterno.”

Virgilio Escámez Mancebo, mi abuelo, nació en Madrid, el 29 de Noviembre de 1876. Fue hijo de Casiano Escámez Garrido, natural de Linares, Jaén y de Josefa Mancebo Pita, natural de Benavente, Zamora. (A la fecha estoy investigando también los datos biográficos de los mismos). Se caso en Irun, provincia de Guipuzcoa, con Josefa Martrou Zubialde. De su matrimonio nacieron 5 hijos; Jose, Julio, Antonio, Manuel (mi padre) y Josefa Escámez Martrou. Durante algunos años vivió en Irun con su familia y se desempeño como comisario de Aduanas. Aparentemente, y por motivos que todavía desconozco, se fue a Madrid donde trabajó como agente de seguros, llegando a ser Presidente del Colegio de Agentes de Seguros, y al pasar éste a la Unión de Trabajadores (U.G.T.) se convirtió automáticamente en presidente del Sindicato. Estuvo afiliado al partido Izquierda Republicana (I.R.) desde su fundación. Fué teniente y después capitán de las milicias de Izquierda Republicana. Pertenecía al Ateneo de Madrid según consta en la inscripción 17.432 con fecha de alta 1-8-1937. En esa época, Virgilio vivió en al calle Ayala No. 156 en Madrid. (...) (...)Después de ser detenido en Alicante, Virgilio fue llevado al campo de concentración de Leganés, (ubicado en el antiguo cuartel "Saboya" en lo hoy es la Universidad Carlos III, más conocido como cuartel "Sabatini" y posteriormente trasladado a la cárcel de Santa Rita. El 13 de febrero de 1940 fue trasladado a los locales de la Brigada Politico-Social en Madrid, ahí, fue juzgado junto con otras 48 personas por el Consejo de Guerra No. 5, (juicio sumarisimo de urgencia 48310) formado por el Presidente Pablo Alfaro Alfaro, y los vocales: Carlos R. del Valle, Francisco Perez Muñoz, Eloy Ullastres Poncio, y Juan Perez de la Ossa. Una vez tomadas las declaraciones de los presos el consejo quedó reunido en secreto para dictar sentencia el 8 de abril de 1940.


La sentencia para la mayoría de los acusados, incluyendo a Virgilio, fue la pena capital. El 22 de abril de 1940 el auditor declara firme y ejecutoria la sentencia , quedando en suspenso la ejecución de los condenados a la pena capital hasta tanto no se reciban enterados de S.E, y se expresa que una vez sean practicadas las diligencias pertinentes serian trasladados al Juez Militar no. 1 para los restantes fines de ejecución. Mi abuelo fue fusilado (asesinado) en las Tapias del cementerio civil del Este, hoy de la Almudena, el 27 de Abril de 1940 a los 64 años de edad. Toda nuestra familia se encontraba ya en América, no hubo nadie que reclamara su cadáver, sus restos descansan en la fosa común de la Almudena junto a las tumbas de grandes hombres como Pi i Margall, presidente de la I República en 1873, la que recibió el famoso poema de Whalt Whitman - , cuya lápida lleva un epitafio escrito por Clemenceau, el presidente francés, «Aqui yace la conciencia del mundo» y Nicolás Salmeron quien dejó el poder por no firmar una sentencia de muerte. Irónicamente, entre los documentos del juicio, existe uno con la firma de S.E. “enterado”, de fecha 9 de marzo de 1943, tres años después de su muerte. Mi abuela , mi padre y sus hermanos, llegaron a México dos meses antes de la ejecucion de mi abuelo, tal vez, vivieron algunos años con la esperanza de que el abuelo escaparía y que lo verían aparecer por la puerta. Al pasar el tiempo, seguramente la esperanza se convirtió en angustia y certeza de que estaría preso o muerto. Nunca se supo nada de su paradero. Yo, su nieta, sólo conocía su nombre pero no su historia. La ultima vez que vi a mi padre yo sólo tenia unos cuantos años, y él, se llevo a la tumba la historia de Virgilio, misma que he descubierto a mis 50 años, gracias a la generosa colaboración de aquellos que luchan por rescatar la memoria de los que defendieron la legalidad constitucional republicana.


"27 Abril 1940
Arturo Lodeiro, Fidel Losa Petite, Virgilio Escámez, junto a muchos otros caminan a formarse frente a la tapia del cementerio para ser ejecutados. Ellos no son los primeros en ser ejecutados, no serán los últimos. Como tantos otros caminan resignados a su destino, con la frente en alto sabiendo que su única culpa fue defender la legalidad de un gobierno elegido por el pueblo. No tienen tiempo de darse un abrazo fraternal, no tienen tiempo de nada. Para ellos no habrá un mañana."



12 Abril 2008.
Julia, Coral y Verónica junto a muchos otros caminan hacia la tapia en la que muchos inocentes fueron ejecutados para homenajear su memoria. Ellas no son las primeras ni serán las últimas. Como muchos otros caminaran cada año para decirle al mundo que en esa tapia fueron asesinados los hombres, no sus ideales. Ellas han tenido hoy la oportunidad de darse un gran abrazo en su nombre, les sobra el tiempo para gritarle al mundo que respetan y honran su memoria. Hoy ellas, sus nietas, están ahí para que el mundo sepa que ellas , sus hijos y sus nietos y las generaciones por venir son su mañana." (V. Escámez)

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