Julián Arriaga Bargueño, nacido el 20 de febrero de 1.901, en Toledo, vecino de Madrid. Hijo de Baldomero y Constanza, casado con Francisca P.M., padre de tres hijas: María, Joaqui y Soledad.
De profesión albañil. Concejal del pueblo de Fuencarral. Afiliado a UGT y al Partido Comunista. Encarcelado 16 meses. Condenado a pena de muerte. Desde la prisión de Porlier escribió sus últimas letras de consuelo y despedida para su mujer y sus hijas. Fusilado en el Cementerio del Este junto con otras 19 personas más, en Madrid, el 24 de agosto de 1.940. Delito: adhesión a la rebelión. Tenía 39 años.
¿Qué destino les esperaba a una mujer, viuda de rojo y a tres niñas?
Quiso construir un mundo mejor y luchó por defender un sueño de igualdad, justicia y libertad, el que representaba el gobierno republicano elegido democráticamente, al que se mantuvo leal.
Sus tres hijas, y su mujer, a pesar de haber sufrido brutales intentos de reeducación y humillaciones, se han encargado de mantener vivo en su memoria y el de sus 7 nietas y 6 nietos, a su padre y a su sueño.
Y que esto siga por toda la descendencia…
“No os sonrojéis y llevar la frente levantada, pues yo muero inocente”.
Julián Arriaga
(abuelo de 13 niet@s)
….”Porque donde unas cuencas vacías amanezcan,
ella pondrá dos piedras de futura mirada,
y hará que nuevos brazos y nuevas piernas crezcan
en la carne talada…..”
“…porque soy como el árbol talado que retoño: aún tengo la vida”.
Miguel Hernández (Para la Libertad)
Texto: Paloma Blázquez Arriaga (nieta)

2 comentarios:
Muy bonito prima.
Aunque no lo hemos conocido, siempre estará en nuestro recuerdo
PAPEL CON TINTA TEÑIDO
Estos versos te escribí
querido abuelo, querido,
que aunque no te conocí
es como si te hubiera conocido
Mi madre de ti me hablaba
y tus cartas me leía,
mientras una lágrima delataba
el amor que te tenía
Pues en la cárcel escribías
palabras de consuelo,
aquello en lo que creías,
porque la libertad era tu anhelo
Y a ese recuerdo aferrada
de papel con tinta teñido,
lloraba sobre su almohada
cada noche el haberte perdido.
Porque al robarle tu presencia
su alma se niña quedó herida
y del dolor de tu ausencia
jamás se curaría.
Pues te acusaron de rebelde
aquellos que te apresaron,
cuando fueron ellos por ende
los que se rebelaron.
Qué valor tuvo tu vida
que por tener un ideal
sin piedad te fue extinguida
por un ejército "leal"
Cuando en tu carta de despedida
y bien alta tu frente
decías con el alma partida
que morías inocente.
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