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jueves, 13 de marzo de 2025

EUSEBIO GONZÁLEZ RODRIGO (14-06-39)

 

Eusebio González Rodrigo nació en Valdemorillo y vivió en Majadahonda, localidad natal de su mujer Marcela Montero, donde se dedicó a labores agrícolas y de policía local junto con su hermano Hipólito. Ambos estaban afiliados al PSOE y la UGT.

Tenía 47 años cuando le fusilaron junto a las tapias del Cementerio del Este de Madrid el 14 de junio de 1939.

  

viernes, 7 de marzo de 2025

MATILDE SÁNCHEZ ÁLVAREZ (13/04/1917-02/03/2013)


Recuerdo esa noche. La noche en la que mi abuela lloró al confirmar, levemente, por lo que había pasado siendo mocita, como ella diría. En el patio de su casa de la sierra, estábamos ella, mi madre, mi cuñada y yo. Mi madre nos hablaba del libro que estaba leyendo en ese momento, y mencionaba nombres propios: La Zapatones, la madre Serafín, La Veneno… de repente, el rictus de mi abuela cambiaba y una lágrima caía por su mejilla. Ay, el recuerdo. Ay, la memoria, a veces tan dulce, a veces tan amarga ¿Qué hacéis hablando de esas mujeres? ¿Acaso las conocéis? Aquí vino la constatación del sufrimiento que pudo vivir tanto ella como mi bisabuela, a la que no conocí. El libro relataba, a modo de realidad ficcionada, lo que pasó en la Cárcel de Mujeres de Ventas bajo la excelente pluma de Dulce Chacón.

Mi abuela, Matilde Sánchez Álvarez, nació en Majadahonda el 13 de abril de 1917. Era la hija pequeña de Felisa Álvarez de Rozas y de Esteban Sánchez Herránz. Por delante de ella, tres hombres: José, Antonio y Marcelo. En Majadahonda, por lo que me han contado, se los conocía como “los socorritos” por parte de padre y “las melonas” por parte de madre.

Matilde entró en la cárcel de Ventas con 22 años, junto con su madre. Al resto de la familia, salvo Antonio, les llevaron a Porlier. Sus condenas: pensar distinto al “movimiento nacional” que oscureció un país.

Sin afiliación concreta, se dice que perteneció a las Juventudes Socialistas de Majadahonda. En aquel momento era raro que una mujer se significara claramente y menos por escrito. Y, en verdad, no quería que nosotros lo hiciéramos. Es lo que tiene vivir con miedo, que no se te desprenda nunca de la piel. Es probable que temiera que nos pasara lo mismo que a ella.

Ciertamente, hacer esta semblanza de mi abuela me cuesta mucho, ya que en todo este tiempo, en el que ella ya no está, me he dado cuenta lo poco que conocía de ella, de su infancia y juventud, de su pensamiento, de su lucha ¿Fue una niña feliz? ¿A qué jugaba? ¿Cómo se llevaba con sus hermanos? ¿Y con sus amigas? Si un gran pesar tengo desde hace 12 años es no haber preguntado más.

Mi abuela vivió 95 esplendorosos años. Murió en la cama de un hospital después de entrar quince días antes y que los médicos nos dieran 48 horas de vida ¡qué fortaleza! ¡qué tesón! Ella se agarró a la vida durante mucho tiempo y de muchas formas, incluso, ahora que conozco más por lo que pudo pasar gracias a testimonios de mujeres que habitaron ese horror de espacio convertido, a día de hoy, en un bloque de viviendas. Era un triste sábado 2 de marzo de 2013.

La Matilde, como la llamaban muchos y, curiosamente, como se la etiqueta en el Sumario Procesal guardado en el Archivo Histórico de Defensa, era una mujer alta, robusta, guapa… de las de genio y figura hasta la sepultura.

Le gustaba bailar, jarupear como ella decía. Creaba sus propias poesías y ¡hasta ganó algún premio! ¿Pero de dónde le venía esa vena creativa? No lo sé, pero algunos de sus cantes ya hablan de Ventas. Todo un patrimonio inmaterial que esconde la historia de una vida. Si no había tenido estudios, ¿cómo podía ser capaz de crear, memorizar y escribir esas rimas y letras? Cuando le preguntábamos cómo sabía leer y escribir, dónde había aprendido si no había ido a la escuela. Sí, sí había ido: La Escuela de Santa María fue el pequeño espacio que María Sánchez Arbós, Matilde Landa y Mercedes Nuñéz Targa se empeñaron en tener en el almacén de mujeres, un reducto de libertad de aprendizaje dentro de un lugar opresivo.

El 15 de abril de 1946 se casó con mi abuelo, Federico Esteras Esteras, natural de Deza, provincia de Soria. Un buen hombre que también sufrió la represión franquista y también vehiculó el silencio por tiempo infinito. De esta unión nació mi madre, Matilde, en el año 48. Casi cuarenta años de feliz matrimonio, si la maldita muerte no se hubiera cruzado en la vida de mi abuelo.

Mi abuelo la conquistó llevándola a la Plaza de las Candongas, un lugar que, en realidad, no sabemos si existió, pero que significaba llevar al huerto al ser querido. Y mi abuela, aunque de recta actitud, se dejó engatusar.

Matilde, junto con su familia, regentó una casa de huéspedes en el barrio de Pueblo Nuevo. Llevaba a los hombres, obreros, albañiles, trabajadores todos, que allí se alojaban como un pincel, y les procuraba manutención ¡sus guisos! Mi abuela era cuidadora, lo fue toda su vida, a su manera y con su carácter. Ahora, con el paso del tiempo y alguna riña que tuvimos, me doy cuenta. Cuidó de sus ideas y luchó por ellas; cuidó de sus padres, de sus hermanos y de su marido enfermo hasta la  muerte. Y de sus nietos. Ella siempre decía, levantando su curvo dedo índice ¡tengo unos nietos qué ojo! Pero los que teníamos suerte, en verdad, éramos nosotros. No sabíamos la abuela que teníamos.

Viajó, viajó mucho, con mi abuelo, y también sola. Ahora creo que era por resarcir lo que había vivido siendo tan joven. Recuerdo que en cada viaje me mandaba una postal del lugar en el cual estaba: Benidorm, Palma de Mallorca…A mi querida niña empezaba la cariñosa misiva.

Mi abuela murió sujetándome la mano, susurrándome un último “te quiero”. Fue su manera de pasarme, sin yo saberlo en ese momento, su legado, una transfusión de fuerza que espero no perder nunca. Me lo debo, se lo debo.

Stella Maldonado Esteras

martes, 28 de marzo de 2023

EMILIO UGENA GÓMEZ (18-10-1939)

 


Emilio Ugena Gómez (Chicote) nació en Majadahonda y era vecino de esta localidad madrileña. De profesión metalúrgico. Estaba afiliado a Izquierda Republicana y a la UGT. Fue miembro del Comité de Defensa del pueblo y ejerció labores de policía tras la sublevación fascista. Allí fue apresado al finalizar la Guerra y conducido a la cárcel de Yeserías. Sentenciado a muerte en Consejo de Guerra junto a otros compañeros majariegos, es trasladado a Porlier y fusilado junto a las tapias de Cementerio del Este de Madrid el 18 de octubre de 1939. Tenía 63 años.  

domingo, 25 de marzo de 2018

CANDELAS GREGORIO MILLÁN (24-06-39)

Candelas Gregorio Millán nació en Majadahonda en 1889. Campesino de profesión, acabó siendo uno de los miembros más destacados de la UGT y el PSOE de la localidad madrileña, ostentando los cargos de Presidente y Secretario General respectivamente. 
En Marzo de 1936 fue nombrado alcalde del pueblo, donde ya con anterioridad, en el periodo republicano, había ejercido diferentes cargos, entre ellos concejal y responsable de arbitrios.



Organiza junto al resto del Comité de Defensa la evacuación del pueblo el 17 de diciembre de 1936, permaneciendo nominalmente como alcalde hasta julio de 1937 y como delegado de Abastos del gobierno de la República hasta el final de la guerra, desempeñando esta labor en la Finca del Infantado del pueblo de Fuencarral.

En 1939, una vez finalizada la contienda, a primeros de mayo es detenido merced a una denuncia de los empresarios, terratenientes y caciques de Majadahonda, fechada el dos de mayo de 1939 con el numero 780, resultando paradójico que los denunciantes fueran en su día protegidos durante la guerra, amparándose en carnets de la CNT local, por los mismos jornaleros que labraban sus tierras.
           
Una vez entran las tropas sublevadas en Madrid, retoman sus carnets de Falange y no tienen problema alguno en desdecirse de lo manifestado ante los Tribunales Populares de la República para convertir lo que, según ellos, eran donaciones altruistas para la causa, en expolios, robos y saqueos.


Contra Candelas Gregrorio Millán se abre por el procedimiento de urgencia Consejo de Guerra sumarísimo el día 3 de mayo, decretándose la celebración del mismo para el dia 9 de Mayo de 1939.

Llegada esta fecha se devuelve el expediente por no haberse presentado el reo en el mismo, pues no estaba en la cárcel que tenia designada. Se recibe oficio en el tribunal el 17 de mayo, situándolo en la cárcel de Yeserías y se señala juicio para el dia 20 de mayo.

La petición del fiscal acusador era de pena de muerte por “adhesión a la rebelión, con el agravante de perversidad y trascendencia de los hechos.

La de la defensa era de 30 años de reclusión mayor por el mismo delito que el fiscal, pero sin agravantes, siendo presidente de este consejo de guerra el coronel Aranzadi.
En su declaración ante el Consejo de Guerra, Candelas niega su participación en hechos delictivos, actuando siempre en defensa de la legalidad establecida. Reconoce su pertenencia a diferentes comités y ocupación de diferentes cargos de la República. 

En esta declaración se produce un hecho significativo de la defensa de sus ideales, ya que al darse cuenta de que en la denuncia solo figuraba su afiliación a la UGT, el reivindica también su pertenencia al Partido Socialista, a pesar de que esta declaración podía, en aquellas circunstancias, dificultar su defensa.

El mismo día 20 de mayo le es comunicada la sentencia de pena de muerte.

El día 11 de junio se recibe el preceptivo enterado y conforme de la sentencia por parte de la oficina del jefe del estado, Francisco Franco.



El día 24 de junio de 1939, a las 5 de la madrugada, Candelas Gregorio Millán es fusilado junto a las tapias del Cementerio del Este de Madrid.

miércoles, 15 de octubre de 2008

LUCIANO ALVAREZ CASADO (14-06-1939)

Nació en Majadahonda, Madrid. Hijo de José y Cruz. Labrador. Ingresó en prisión el 14 de mayo de 1939, procedente de Santa Engracia, 134.Es fusilado en el Cementerio del Este de Madrid el 14 de junio de 1939. Tenía 34 años.

Ingreso en Porlier procedente de Santa Engracia


Orden de ejecución de la pena

domingo, 29 de junio de 2008

ÁNGEL MONTERO ÁLVAREZ (05-09-1939)


El abuelo Ángel tenía 41 años en 1936. Natural de Pozuelo de Alarcón se trasladó a vivir al pueblo cercano de Majadahonda. Se casó con Clotilde y tuvieron seis hijos, el mayor 15 años, el pequeño 2 y entre medias Mari Luz, mi madre, de 12 años y Carmen de 10, todos por aquellas fechas.

Gracias a los testimonios de mi madre y tía, y la memoria prodigiosa de Fidencio (vecino del pueblo, de la misma edad, y tristemente fallecido, pudimos reconstruir retazos de la vida del abuelo.

Ángel, afiliado al PSOE y UGT, y más conocido como “Cabezota” al principio y como casi la totalidad de los hombres de Majadahonda, era jornalero…. y eso implicaba someterse en la plaza del pueblo a los caprichos de los caciques en la contratación de las tareas: tú sí, tú no…eres rojo, comunista y un largo etc., o … toma esta papeleta de voto junto a unas monedas para que votes a los nuestros.

Poco tardó Ángel en convertirse en albañil y trabajar por su cuenta. En la obra y a la hora de la comida le gustaba leer “El Socialista” periódico que no escondía cuando venía el propietario a ver el desarrollo de las obras.

Dice mi madre que vivían bien, sin lujos, que su padre era muy trabajador y que solo le conocieron una debilidad: los toros. Y así llegada la feria de San Isidro se ponía un traje, pedía un taxi y, con un puro en las manos, marchaba a ver una corrida a las Ventas. El decía que, con ese gesto, demostraba que se podía llevar una vida digna al margen de los jornales de miseria que pagaban los caciques.

Junto a sus camaradas y bajo la legalidad republicana formó parte del Comité del Pueblo de Majadahonda cuando el golpe militar fascista del 18 de julio impidiendo la toma del pueblo por los sublevados.

Debido a su edad prestó servicio en el frente de Madrid como enlace y con su bicicleta llevaba órdenes de la retaguardia a la línea de combate, sufriendo algún que otro apuro.
En fechas próximas a la navidad de 1936, Majadahonda fue bombardeada por la Legión Cóndor a la hora de la comida: abandonaron como pudieron el pueblo, dejando a medio comer el cocido en la mesa. Mi madre recuerda que pudieron salir de milagro. El pequeño, Ángel, de dos años fue sacado a la carrera por un combatiente ruso. No regresaron, al menos mi madre y mi tía Carmen a Majadahonda hasta 2008.

Acabada la guerra, apurado por su familia y confiado en la propaganda franquista no se escondió ni exilió.

Fue detenido el 5 de mayo de 1939. Preso en Yeserías, Torrijos y por último en Porlier, fue juzgado en Consejo de Guerra Sumarísimo, condenado a muerte y fusilado el 5 de septiembre de 1939.

La represión franquista se cebó, como en tantos lugares, con Majadahonda. Según hemos podido ir reconstruyendo desde el colectivo Memoria y Libertad, al menos 12 vecinos fueron fusilados, 11 condenados a muerte y conmutados por 30 años, 3 condenados a penas menores, 1 preso en Valdenoceda (muerto por hambre) y 4 en ignorado paradero.

Muchas veces me he preguntado, como tantos familiares, qué hubiera hablado con mi abuelo si le hubiese conocido…. qué me contaría….

Jesús Manjón Montero (nieto)

“A las aladas almas de las rosas
del almendro de nata te requiero
que tenemos que hablar de muchas cosas
compañero del alma, compañero”


jueves, 26 de junio de 2008

ANICETO RODRÍGUEZ MENÉNDEZ (07-06-1940)




Nacido en Majadahonda(Madrid) , hijo de Segundo y Eustasia, contrajo matrimonio con Felicidad Redondo Pérez. De profesión jornalero, tuvo 6 hijos. Según figura en el sumario 1822 fue detenido junto a 15 más en Majadahonda, entre ellos Angel Montero Alvarez que es mi otro abuelo. Fue presidente del Partido Socialista de Majadahonda,además de gestor en el Ayuntamiento del Frente Popular. Estuvo preso en la carcel de Porlier, hasta su fusilamientoen la tapias del cementerio del Este , siendo visitado a diario por su hija (mi madre) hasta que un día vio expuesta la saca en la cual figuraba el nombre de mi abuelo. Ella contaba siempre que la dió tiempo a ver como se le llevaban , no sabe si a capilla, o a fusilar. Un compañero de celda a los dos días de este suceso, entregó a mi madre, las pertenencias de mi abuelo,que consistían en una muda, ensangrentada y el testimonio de ese compañero que fue testigo de la última brutal paliza que recibió mi abuelo. A patir de entonces, mataron también a mi abuela, que nunca volvió a tener alegría, vivió hasta su muerte acordándose de su marido y sin explicarse su muerte. Mi abuelo siempre le decía a mi madre que no se preocupasen que él no había hecho nada malo y que volvería a estar libre. Mi abuela vivió hasta su muerte en Majadahonda, con lo que suponía la tremenda represión que tuvo que sufrir, además de las humillaciones, burlas, expropiaciones, etc. Pero siempre fue una valiente , y mi madre una digna sucesora de su padre , que nunca doblegó las rodillas como ella siempre nos decía, y jamás ocultó a nadie lo que había sucedido con su padre. Todos su hijos desde muy temprana edad sabíamos que mi abuelo había sido fusilado por ser rojo, segun nos decía ella con orgullo,sólo por ser rojo. !A mucha honra!




Mi madre siempre contaba, que ella iba todos los días a ver a su padre a la carcel y le llevaba un bollito de pan. También decía que antes de entrar miraba las listas que ponían para la celebración de los juicios, y que ella estuvo en el de su padre,sus hermanos y su madre no llegaron a tiempo porque ella corrió a llamar por teléfono pero ya no pudieron llegar. Lo mismo con la saca, y por lo que decía,ella ya después del juicio,y sabiendo lo que iba a pasar......pues en vez de ir a vender la leña, primero iba a Porlier a ver las listas de las sacas,y cuando vió a su padre puesto ya no se movió de allí, tanto que vió a su padre con más montarse a un camión en la parte de atrás , ni siquiera le pudo besar, pero su padre si que la dijo en voz alta, que sólo la pedía que fuese honrada y buena persona, que diese besos a su madre y a sus hermanos, y mi madre dice que le rodaban las lágrimas.... Luego ya nunca más supo nada. Ella siempre decía que le llevaban a fusilar, pero yo ahora me imagino que le llevarían a capilla, porque al parecer los fusilamientos eran al amanecer, o eso creemos, vete tú a saber. Dos días depués volvió a Porlier por si acaso su padre había vuelto o alguien le decía algo de su paradero y el compañero de mi abuelo fue cuando le entregó la muda de su padre ensangrentada, según él de la paliza tan grande que le habían dado la noche antes de llevárselo. Mi madre la guardó durante años, sin enseñársela a su madre,y un día lo quemó todo. También por lo visto mi abuelo le dejó encargado al compañero de que le diese un botijo y dinero a mi abuela, pero al parecer cuando fueron a por él, se lo llevaron todo. La muda la escondió y por eso se la pudo entregar. Eso es lo que contaba siempre mi madre, imaginaos el trauma por el que tuvo que pasar...... No me extraña que nunca haya dejado de llorar por su padre, cada vez que nos lo contaba.

miércoles, 25 de junio de 2008

TOMÁS MONTERO LABRANDERO (14-06-1939)

 
TML

 Nació en Majadahonda el 21 de diciembre de 1909. El fue el segundo hijo de los cinco que tuvieron mis bisabuelos Severiano Montero Bustillo y Ciriaca Pilar Labrandero.

"El palabras", como le apodaban, se casó por lo civil el 26 de julio de 1936 con Faustina Montero. Se dedicaba a labores agrícolas y participó en el Comité del Pueblo que se creó para defender la legalidad republicana ante el levantamiento fascista.

La salvaje destrucción de Majadahonda por la aviación de Hitler y la ofensiva de las tropas moras de Asensio, lograron ocupar el pueblo el 4 de enero de 1937. Sus habitantes habían tenido que huir con lo puesto a otras zonas, estableciéndose el Comité de Defensa en Torrelodones, donde fueron a parar la mayor parte de sus vecinos.

Mi padre nació en Carabaña el 27 de enero de 1938. Poco más sabía de mi abuelo hasta que en unos expedientes aparecieron los datos de su detención el 5 de mayo de 1939, su ingreso en la Prisión de Yeserías (con una salida registrada el 13 de mayo para asistir a Consejo de Guerra), su traslado a Porlier el 30 de mayo y su fusilamiento en las tapias del Cementerio del Este el 14 de junio de 1939. Tomás Montero Labrandero fue represaliado, como el resto de vecinos y vecinas de Majadahonda que defendieron la República, antes incluso de que se instruyeran las diligencias previas del Juicio Sumarísimo nº 1822, cuya inconsistencia provoca su sobreseimiento posterior por el juez instructor.
Tomás Montero Labrandero y su compañera Faustina.


Para entregar a
Anverso

Juan Alvarez Labran-
dero. Galeria 3 ª Sala 5ª
Porlier  Adios Martin –
ay te mando el monedero con 6 pesetas
y mi sortija para que tengas un
Reverso
recuerdo mio, adios para siempre,
que tengais suerte todos, adios


Reverso:

Martin me despido de ti y de to-
da la familia para siempre.
Adios a todos tu primo
Tomás Montero











"La primera carta
Abuelo,
lo demás me da igual, Dios murió antes de que yo naciera…
Solo quería saber de ti lo que ni tu mujer ni tu hijo pudieron contarme nunca y ver tu imagen en algún retrato, donde poder leer en una mirada transparente “me despido de ti y de toda la familia para siempre. Adiós a todos…”
Cómo sería posible no responderte, aún 70 años después que lo escribieras, a 75 días del final de la República, y de madrugada, en un Madrid sin sueños, solo entre otras 79 almas, también conocedoras de su inminente asesinato por “heridas causadas por arma de guerra”.
Los asesinos, en su regocijo, os avisaban con tiempo. El justo y necesario para despediros de la familia, pero ¡que eternos minutos para saberse inocente!
“ te mando el monedero con 6 pesetas y mi sortija para que tengas un recuerdo mío”
…y gracias que tus últimos pensamientos pudieron llegar a su destino.
Cómo no decirte abuelo que este pedazo de papel doblado en cuatro cachitos, que fue rescatado de alguna rendija en los muros de Porlier o comulgó por obligación con alguna sotana para que llegara a su destino, y que está ahora mismo aquí, a mi lado, es mi gran tesoro.
Lo demás, que es mucho, ya te lo iré contando. Este año, y sabiendo la esperanza de vida de quienes padecen escasez de todo menos de ideales, cumplirías 100 años en diciembre.
Solo quiero que sepas que me acuerdo.
¡Un fuerte abrazo, abuelo!¡Un fuerte abrazo, compañero!
(Seguimos en contacto)

La segunda carta

Hola, abuelo Tomás (por si no te lo había dicho antes, te diré que somos tocayos por algo y me siento muy orgulloso).
Hoy he despertado con ganas de dar batalla y clavarme incluso las espuelas de tu montura, la misma que te ayudaba a llevar el pasto de Majadahonda a Legazpi, para que se alimentara la caballería de guerra.
Te respondía, en mi anterior carta, que conservo como un tesoro tus últimos pensamientos, pero tengo más, te cuento:
hace más de cuatro años que rescatamos vuestros nombres de un listado casi perdido y los enganchamos al viento (así se llamaba la calle donde vivías en el pueblo), para lanzarlos al mundo entero y escribir vuestra noble historia arrebatada. Ahora el viento se conoce como internet.
Seguro que te cuesta creerlo, pero gracias al viento y al inquebrantable mensaje que portaba, nos hemos podido abrazar con otros nietos, hijos y sobrinos de asesinados, con muchos camaradas y amigos que tuvieron que soportar la suerte de una vida sin libertad y sin futuro y que, incluso, compartieron cárcel contigo.
Gracias al viento, hoy puedo escribirte y entender tus respuestas. Hoy puedo decirte que, buscándote, me conozco más, aunque solo sea porque tú lo supiste primero.
Supongo que te llegarían los claveles y deseos del año pasado. Entre familiares y amigos nos juntamos unos cuantos para deciros a la vez gracias, muchas gracias por Todo, con mayúsculas.
También intuyo que, además de claveles (los llevaré a la tapia de todas las maneras) preferirías que siguiera luchando por las nobles y justas ideas que defendiste y, sobre todo, por seguir sacando legumbres de las tierras que no consiguieron arrebatarte.
Abuelo, de alguna manera, llevamos tiempo sembrando aquellos surcos que dejaste a medias, para que puedan alimentarnos de dignidad algún día. Si te busco, si alguien busca a un luchador, es inevitable que sea para seguir su lucha.
En eso estamos"
(te sigo escribiendo)

Homenaje 2009

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Ayer, después de más de 76 años, recibí carta del abuelo Tomás en forma de fotocopia. Y aunque no iba dirigida a mí ni a mi padre (su único hijo a pesar de la premura) , o eso deben creer sus insensibles albaceas, he sentido tan actual su correspondencia, tan cercana, que me he tomado el tiempo urgente y necesario para transcribirla, enmendando la imposible ortografía de un hombre del pueblo sin escuela en la España brutal de Alfonso XIII, pero que tuvo el coraje de escribir con una pluma de puño sus palabras de angustia, de solidaridad y de despedida.
Conservo la foto en la que aprendió a escribir en su reverso con trazo diestro su letra favorita: la M mayúscula de Madre, de Montero, de Majadahonda, de Madrid…, y al final de Muerte. 

A pesar de lo reducido de la Tarjeta Postal que el Régimen permitía enviar a cambio de las obligadas loas a Franco y a España (¡y aún hay hoy  quien se pregunta por qué sentimos tanta antipatía a determinadas palabras entre signos de admiración!), de la censura previa y posterior, de la hora oscura y desvencijada para el trazo en la que ya pasó la saca y los fusilados seguían allí, Tomás Montero Labrandero apuntó los nombres de los compañeros del pueblo que le habían acompañado desde Yeserías a Porlier la semana anterior y que serían fusilados junto a él a la semana siguiente, y se interesó además por los que quedaron atrás, por la comida que debían conseguir y repartir, por los avalistas que nunca respondieron, por la familia, por todos sus paisanos.
 “No te he escrito antes por falta de tiempo, porque como esto no cambie no sabemos qué pasará”.  Y como bien dice mi amiga Remedios, esto no cambió.

Abuelo, seguimos en contacto, seguimos en ello.
(TMA, 18-10-15)


"Año de la Victoria. En Porlier a 7 de junio 1939. 
Querida hermana Juana, mucho me alegraré que al recibo de estas cuatro letras disfrutes de la mayor salud en compañía de tus hijas, madre y toda la demás familia, que es mi mayor alegría. Yo quedo bien gracias a dios, en compañía de Martín, Luciano, Candelas, Ángel, Eusebio, el orejas, el tío Emilio, el tío Justo. Todos quedamos bien por hoy. Juana, ayer bien te vimos a ti, Faustina y Ángel, pues no sabemos si nos visteis a nosotros pues nosotros os vimos cuando subisteis, bajasteis y luego subiste tu sola y ya no os volvimos a ver, así que no sabemos si nos veríais, pues nosotros estamos muy cerquita en la 3 ventana así que ya lo sabéis. Juana, también me dirás si siguen todos los que estaban con José allí, pues yo le escribí el otro día pero como ellos no pueden escribir hasta el día de paquetes…pues mañana o pasado espero carta de él. Así que ya lo sabes, Juana, le dices al abuelo que para el lunes que viene, si llegamos, dice Luciano que en vez de traer la comida en un paquete solo lo traiga en dos con el fin de meterle más comida y pan. Juana, no te he escrito antes por falta de tiempo, porque como esto no cambie no sabemos qué pasará, así que le das muchos recuerdos a todos los de la familia y a los del pueblo que te pregunten por mí, y a Cándido y _____. Y dime si ha venido Julio, y besos para María. Sin más por hoy, tu recibes un cariñoso saludo de tu hermano y un millón de besos para Madre, Pilar y Josefina y para todos. Y tú recibe los que quieras de tu hermano, que no te olvida y lo es.
Recuerdos de Luciano y Martín y de todos los que estamos del pueblo. Adiós.
Tomás Montero"