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martes, 2 de octubre de 2018

LUIS SENDÍN LÓPEZ (02-10-42)

Nació en Lugo en 1909. Relojero. Sindicalista de UGT y miembro de la JSU y del PCE.
Sindicalista desde 1929 y miembro de las JSU, empezó joven a colaborar con Mundo Obrero. Durante la Guerra Civil llegó a formar parte de la dirección de las JSU y fue comisario político de la División de Ingenios Blindados.​ Cuando las tropas sublevadas partieron en dos la zona republicana hacia el final de la guerra (Cataluña al norte y parte de la Comunidad Valenciana, Castilla La Mancha y Murcia al sur), se encontraba en la provincia de Alicante, donde conoció a Ángel Cardín, pero fue detenido e internado en el campo de concentración de Albatera, mientras Cardín conseguía esconderse.
Escapó del campo de Albatera a los pocos días y consiguió salir hacia el interior de la provincia de Valencia donde permaneció oculto en las montañas.​ En 1941 Sendín regresó a Valencia y comenzó a trabajar en el mercado. Allí trabó amistad y contacto con Heriberto Quiñones, dirigente en el interior del Partido Comunista de España. Luego viajó con él en el verano de 1941 a Madrid, ya dentro de la estructura orgánica de la dirección del PCE. Fue detenido al poco de llegar,​ siendo el primero de los detenidos de una operación de la Brigada Político-Socialcontra la dirección comunista. A pesar de todas las prevenciones, Heriberto Quiñones se hizo cargo de la organización del PCE en Madrid y fue detenido meses más tarde, junto a Ángel Cardín, en la calle de Alcalá. Un cuarto y último miembro de la estructura del PCE, Federico Frutos de San Antonio, escapó solo por unos días. Sendín, Quiñones y Cardín fueron condenados a muerte en septiembre de 1942 y fusilados juntos en las tapias del cementerio del Este.
Fuente: Wikipedia

domingo, 7 de diciembre de 2014

FRANCISCO MARÍA VÁZQUEZ HERMIDA (21-10-1939)


Francisco María Vázquez Hermida nació en Lugo el 25 de febrero de 1891. Su padre fue Juan Vázquez Fernández, jornalero, y su madre, Jacoba Hermida Seijas, guardagujas, murió joven, ambos naturales de Lugo. Tuvo tres hermanas: Lola, María y Concha. De profesión fue panadero.  Emigró a Madrid para mejorar su vida. Se casó con una mujer valiente y trabajadora, Emilia González Muñoz, también emigrante, de Ávila, y a los 25 años tuvo a su primera hija, luego vinieron seis hijos más, de los que sólo dos sobrevivieron.

La corriente liberal de la época le llevó, en 1927, a  afiliarse a la U.G.T., sindicato socialista que defendía los derechos de los trabajadores. En 1932 se adhirió al Partido Socialista y se le nombró Alcalde del Barrio del Lucero, distrito de La Latina, donde vivió en una casita baja que levantó en un solar comprado en 1930. Allí trabajó para conseguir llevar el agua al barrio, aportó dinero para la construcción de la escuela, y demostró que era un hombre solidario y emprendedor, además de culto. Su vida cambió drásticamente cuando en julio de 1936, en su calidad de alcalde, recibió la orden de formar una agrupación para la defensa de las personas y las cosas del barrio ante una inminente sublevación militar. En noviembre de 1936 fue evacuado, debido a los combates con las tropas nacionales que pretendían entrar en Madrid por el oeste, y se trasladó con su familia a un piso en el centro de la capital donde vivió hasta que, por fin, la guerra terminó. Inmediatamente, fue denunciado por la esposa de uno de los vecinos del barrio, acusándole de haber sido responsable del asesinato de su marido, ya que según ella, le vio acompañando a otros para identificarlo y llevarlo a la checa. Esta declaración bastó a las autoridades para que lo condenaran, tras un “juicio sumarísimo de urgencia”, sin garantías. De nada sirvieron las declaraciones de los residentes, que le definían como “una persona a la que no vieron cometer desmanes ni se metió con ningún vecino, y que en repetidas ocasiones, manifestaba  a sus compañeros de trabajo y al portero de la finca donde habitaba que estaba asqueado de todo aquello que estaba pasando y deseaba que terminase la guerra”.

A pesar de la falta de pruebas, pues los “hechos no han podido ser comprobados”, el 26 de junio de 1939 entró en la prisión habilitada de Torrijos, donde estuvo cuatro meses. El 6 de julio de 1939 recayó la sentencia: “Autor de un delito de adhesión a la rebelión con la concurrencia de las circunstancias agravantes de perversidad y transcendencia de los hechos” condenándole a la pena de MUERTE.

En agosto de 1939 su hija María le vio por última vez cuando le llevó a la cárcel a su segunda nieta recién nacida, la cual le honró llevando su mismo nombre.   

El 21 de octubre de 1939 le fusilaron a las cinco treinta horas, en la tapia oeste del cementerio de la Almudena de Madrid. 

Mi bisabuelo Francisco Vázquez fue una víctima de la injusticia.
 
 
(Las frases entre comillas aparecen literalmente en el Sumario)

lunes, 8 de septiembre de 2008

JOSÉ GÓMEZ OSORIO (24-02-1940)



Nació en Vilar, Lugo, en 1882. Hijo de Pedro y María.Último Gobernador Civil de Madrid de la República.

"(...) en la madrugada del 23 de febrero de 1940. Pese a que la guerra civil había terminado casi un año antes, en la cárcel de Porlier (Madrid) fueron ejecutadas tres personas: el último presidente del Partido Socialista, José Gómez Osorio, elegido como tal en Madrid por representantes de distintas Federaciones provinciales en el momento crítico del final de la guerra; el gobernador civil de Valencia desde 1937, Ricardo Zabalza; el republicano Serrano Batanero, y un joven anarquista.El destino quiso que aquéllos condenados a muerte pasaran a hacer capilla, la noche anterior a su fusilamiento, en la cárcel donde estaba preso el último presidente de las Juventudes Socialistas, Sócrates Gómez (Vigo, 1914), hijo de José Gómez Osorio, quien vivió con ellos aquellas últimas horas. Gómez Osorio se despidió de su hijo con amargura y, consciente del destino que le aguardaba, transmitió a Sócrates el mandato de reorganizar el Partido Socialista con la autoridad que le confería el ser su padre y el último presidente de la Comisión Ejecutiva del Psoe en el interior de España. Al alba, una descarga cerrada de fusilería ponía fin a la vida de Gómez Osorio, Zabalza, Serrano Batareno y el joven anarquista. Sócrates, escuchó desde su celda el bramar de los fusiles. La historia cuenta que lloraba, pero recogió el testigo."

(Fuente Manuel Ángel Menéndez. Foto superior AGA Archivo Rojo)