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jueves, 10 de noviembre de 2011

FERNANDA CASADO MALSIPICA (19-02-1940)


Hace unos días tuve el placer de conocer al hijo de Fernanda Casado Malsipica, Enrique Magán, gracias a Fernando Hernández que me facilitó su teléfono para intentar, entre todos, echarle una mano en su búsqueda.
Enrique no tiene datos de su padre, pero le han jugado una mala pasada con el apellido. Sí sabe que su madre (22 años) y su tía Concha Casado Malsipica (36 años), fueron fusiladas en las tapias del cementerio del Este el 19 de febrero de 1940, junto a otras quince personas, entras las que se encuentran Hilario Guadaño de Pablo, Carlos Fernández Andrés, Mariano Arias Crespo y Antonia Torre Yela (la jóven de la JSU que habría sido la rosa número catorce del 5 de agosto de 1939 de no ser por un error en el listado de su saca).
Enrique tampoco sabía que el mismo 19 de febrero fue fusilado otro Casado Malsipica, Benigno, pero sí que con apenas dos meses él mismo fue lanzado violentamente contra un sofá en la comisaría donde estaban torturando y golpeando salvajemente a su tía y a su madre, de cuyos brazos le arrabataron, según testimonio del que fuera Secretarío General de la UGT, José Rodríguez Vega, al coincidir en la misma comisaría, que también recoge Fernando Hernández en su libro "Mujeres encarceladas...":

 "unos gritos desgarradores nos paralizaron: salían de las gargantas de las dos mujeres, una de las cuales (Fernanda) tenía un niño de pocos meses. A juzgar por sus gritos de dolor, estaban siendo cruelmente maltratadas. Poco después aparecieron las dos muchachas con las ropas destrozadas y señales en sus brazos y en su cara de los golpes que habían recibido. Al objeto de que tuvieramos una idea de como habían sido tratadas, referían en la habitación inmediata a los guardias que se encontraban destacados a su custodia y a la nustra, lo que les había ocurrido. Las apalearon hasta dejar a una de ellas sin sentido y al niño de Concha (en realidad, de Fernanda) lo lanzaron violentamente después de arrebatárselo a la madre, contra un sofá. Nosotros habíamos sentido, efectivamente, el llanto del niño al mismo tiempo que los gritos de espanto de la madre".

Fernanda (la pequeña) y Concha (la mayor), hijas del veterinario de un pueblo de Madrid, que aparecen en la foto junto a su madre, fueron fusiladas sin haber cometido más delito que el de figurar en los servicios de cocina y la limpieza en un local destinado a hospital ocupado por una organización libertaria.

Enrique, que ahora tiene 78 años, se salvó gracias a que fue reclamado por su abuela, que lo sacó de la prisión de Ventas y fue alimentado a pecho por una matrona de pago en un pueblo de Guadalajara. Luego estuvo en la Inclusa Colegio de La Paz e interno en el colegio San Fernando.
Ahora, gracias a que está investigando sobre cuál es su verdadero apellido (Magán, Margarín o Margarit) para poder solicitar una indemnización, hemos podido rescatar estos datos y estas imágenes de una familia aniquilada por la represión franquista.

domingo, 10 de abril de 2011

ANASTASIO MORENO MARTÍNEZ (19-02-40)


Cerrajero de Galapagar (Madrid), miembro de la Unión General de Trabajadores (UGT), su primera militancia política fue en el Partido Radical Socialista, con el que se presentó en las elecciones municipales en 1931 que dieron lugar a la proclamación de la República y fue elegido alcalde de Galapagar. Tras abandonar a los radicales con la escisión de Izquierda Radical Socialista, se incorporó al Partido Socialista Obrero Español (PSOE), fundando la Agrupación socialista de Galapagar en 1936. Fue nombrado presidente de la Comisión Gestora del ayuntamiento para ser elegido alcalde de nuevo poco después.

Fue detenido por las autoridades franquistas en marzo de 1939, al mes siguiente lo encarcelaron, junto a otros concejales de la agrupación, en la prisión de San Lorenzo de El Escorial y en agosto los trasladaron a la prisión de Porlier. Sometido a consejo de guerra, fue fusilado, junto a sus compañeros y la 14ª rosa, en el antiguo cementerio del Este el 19 de Febrero de1940. Dejó huérfanos a sus tres hijos, pues su esposa murió tras el último parto. Escribió una carta a su hijo, su primogénito y único varón, desde Porlier. Se trata de su testimonio vital, donde, por última vez, le da consejos para que encauce adecuadamente su vida.


Uno de los párrafos dice lo siguiente:

"La vida era solemne; puro y sereno el pensamiento era; sosegado el sentir, como las brisas mudo y fuerte el amor, masas las penas, austeros los placeres arraigadas las creencias, sabroso el pan, reparador el sueño fácil el bien y pura la conciencia."


Patricia Montero Moreno

martes, 6 de julio de 2010

MARIANO ARIAS CRESPO (19-02-1940)

 Mariano Arias Crespo, vecino de Galapagar, hijo de Nicolás y Juana, vecinos de Galapagar, nació un 8 de diciembre. Hizo el servicio militar en San Sebastián durante 3 años y fue premiado por el rey Alfonso XIII con una medalla de honor por su buen comportamiento. Ya estaba casado con Nicolasa Jiménez. Padre de 9 hijos. Su profesión era de obrero arrendador de fincas para explotar su producción. Fué tesorero del Partido Socialista Obrero Español de Galapagar, y concejal por el mismo partido en el mismo pueblo durante la II República. Fue detenido el 26 de julio de 1939 y encarcelado en San Lorenzo de El Escorial. Murió fusilado por defender sus ideales después de la guerra, porque nunca hizo mal a nadie.
En el Consejo de Guerra Sumarísimo 498 es condenado a muerte junto a otros vecinos del pueblo.
El 19 de febrero de 1940, con 37 años de edad, es fusilado en las tapias del Cementerio del Este.

Aurora Arias (nieta)

miércoles, 16 de septiembre de 2009

ANTONIA TORRE YELA (19-02-1940)


Antonia Torre Yela, de 18 años de edad cuando fue detenida, era la "rosa" decimocuarta. Por un error de transcripción, en el oficio entregado al piquete de ejecución figuraba como Antonio, fueron 13 mujeres y 43 varones los fusilados en la saca de 5 de agosto de 1939 y no 57.
Antonia también militaba en la JSU.
Sería fusilada el 19 de febrero de 1940.
Antonia Torre Yela figura erróneamente en diversos listados y documentos oficiales como Antonia Torres Llera, según informó un familiar suyo en carta a EL PAIS hace ya algunos años (pp. 328-329 de la tesis doctoral de Fernando Hernández Holgado).
Mujeres encarceladas: la prisión de Ventas, de la República al franquismo ... Escrito por Fernando Hernández Holgado

jueves, 13 de noviembre de 2008

CARLOS FERNÁNDEZ ANDRÉS (19-02-1940)



Nació en 1897 en Galapagar. Campesino. Miembro de la UGT desde 1934 y afiliado a la Agrupación Socialista de Galapagar (Madrid) en 1937. Entró a formar parte del ayuntamiento de la citada población como concejal el 20 de julio de 1936. Desde mayo de 1937 fue administrador de la Cooperativa Municipal y Delegado de Abastos. El 29 de marzo de 1939 es detenido junto con el alcalde y todos los concejales del citado ayuntamiento. El 12 de abril es internado en la prisión de San Lorenzo de El Escorial y el 4 de agosto de 1939 es trasladado a la cárcel de Porlier (Madrid) donde fue juzgado en Consejo de Guerra celebrado el 2 de septiembre de ese año, fue condenado a la pena de muerte, siendo fusilado en el cementerio del Este el 19 de febrero de 1940 junto al alcalde y otros cuatro concejales de Galapagar.




"El dibujo lo realizó mi abuelo desde la cárcel de Porlier y va recogiendo las fechas más relevantes desde su detención hasta el fusilamiento: empieza el 29 de marzo de 1939 (detención), el 12 de abril (traslado a la prisión de El Escorial), 4 de agosto (traslado a la cárcel de Porlier) y el resto fechas en las que fijaron los distintos juicios que nunca se celebraron.
La fecha del 19 de febrero de 1940 es la del fusilamiento, él la dejó en blanco y la ha rellenado la familia.
El texto que escribe a la derecha es su despedida de la familia (puede ser su epitafio)por si no se ve en el dibujo dice así:
" En los días tristes de presidio, con el pensamiento puesto en los seres más queridos, dedico este recuerdo a mi queridísima esposa e hijos, en espera de mi destino. Prisión de Porlier a 15 de noviembre del 1939. Carlos Fernández".

martes, 23 de septiembre de 2008

HILARIO GUADAÑO DE PABLO (19-02-1940)


Ingresó en la Prisión de Porlier acusado de un delito de Auxilio a la Rebelión. Fue fusilado en el Cementerio del Este de Madrid el 19 de febrero de 1940.
"Mi abuelo,Hilario Guadaño de Pablo, era hijo de Martín y Consuelo. Nació en Galapagar(Madrid) el 10-01-1897. Cuando lo fusilaron tenia 43 años.Dejo viuda a mi abuela Maria con 37 años y cinco hijos.La mayor,con 14 años y el pequeño con 2 años. Su profesion era mampostero. "
Nuria, nieta.

lunes, 8 de septiembre de 2008

JOSÉ GÓMEZ OSORIO (24-02-1940)



Nació en Vilar, Lugo, en 1882. Hijo de Pedro y María.Último Gobernador Civil de Madrid de la República.

"(...) en la madrugada del 23 de febrero de 1940. Pese a que la guerra civil había terminado casi un año antes, en la cárcel de Porlier (Madrid) fueron ejecutadas tres personas: el último presidente del Partido Socialista, José Gómez Osorio, elegido como tal en Madrid por representantes de distintas Federaciones provinciales en el momento crítico del final de la guerra; el gobernador civil de Valencia desde 1937, Ricardo Zabalza; el republicano Serrano Batanero, y un joven anarquista.El destino quiso que aquéllos condenados a muerte pasaran a hacer capilla, la noche anterior a su fusilamiento, en la cárcel donde estaba preso el último presidente de las Juventudes Socialistas, Sócrates Gómez (Vigo, 1914), hijo de José Gómez Osorio, quien vivió con ellos aquellas últimas horas. Gómez Osorio se despidió de su hijo con amargura y, consciente del destino que le aguardaba, transmitió a Sócrates el mandato de reorganizar el Partido Socialista con la autoridad que le confería el ser su padre y el último presidente de la Comisión Ejecutiva del Psoe en el interior de España. Al alba, una descarga cerrada de fusilería ponía fin a la vida de Gómez Osorio, Zabalza, Serrano Batareno y el joven anarquista. Sócrates, escuchó desde su celda el bramar de los fusiles. La historia cuenta que lloraba, pero recogió el testigo."

(Fuente Manuel Ángel Menéndez. Foto superior AGA Archivo Rojo)

lunes, 30 de junio de 2008

JOSÉ SERRANO BATANERO (24-02-1940)


Natural de Cifuentes (Guadalajara) Hijo de Félix y Epifania. Abogado. Fue fusilado en Madrid el 24 de febrero de 1940, tenía 60 años.
“Serrano Batanero era conocidísimo en Madrid, donde se dedicaba hacía muchos años al ejercicio de la abogacía. Defensor en varios procesos famosos a lo largo de nuestro siglo, era uno de los tres o cuatro criminalistas célebres de España.(...)Su actitud ante los jueces fue sencillamente magnifica, la propia de un hombre de derecho. De acusado se convirtió en acusador negando a los jueces, por rebeldes, la facultad de juzgarlo a él, que había seguido fiel al gobierno de la República, que era la expresión inequívoca de la voluntad popular.”

Fuente: Archivo Amaro del Rosal. Fundación Pablo Iglesias.

Festival celebrado en los cuarteles de Vicálvaro. Serrano Batanero junto a Henche y Miaja.
Foto AGA
"De los primeros meses quedaba en la cárcel el recuerdo de la dignidad dejada por el ya fusilado don José Serrano Batanero, el conocido abogado republicano. Ocasión hubo en que un guardia- ni siquiera funcionario- llego gritando por "Serrano Batanero". Ante la inutilidad de su indagación, el recluso jefe de sala insinuó al demandante la conveniencia de comenzar por "don José". así cuando el guardián declinó el nombre y apellidos precedidos de la partícula de respeto a la que como hombre de carrera, cargo y ciudadanía tenía derecho don José, se levantó éste y se presentó. Al sentir más tarde la hora de su saca se cortó un mechón de cabellos que entrego a un amigo próximo a fin de que lo hiciera llegar a su hija."

Fuente: Triunfo digital.

Comisión presidida por Serrano Batanero, entre los asistentes, Clara Campoamor.
Madrid 1937. Serrano Batanero junto a miembros de la comisión europea, sobre los tejados del Museo del Prado, en los días previos a su evacuación
El estallido de la Guerra Civil llevó a Serrano Batanero a significarse más profundamente con el pueblo. A comienzos de 1936 había sido nombrado Consejero permanente de Estado, y tras aquel vendrían otros, entre los que figuraron el de Presidente del Comité Directivo de la Confederación Española y del Instituto de Crédito de las cajas generales de Ahorro, cargo del que dimitió a comienzos de 1937 para pasar a ocupar un cargo de concejal en el Ayuntamiento de Madrid, presidido entonces por Rafael Henche de la Plata. En meses sucesivos sería Consejero Delegado de Tranvías; Consejero de Cultura; Consejero del Monte de Piedad… Y en función de tales cargos, así como por sus indudables dotes oratorias, recorrió los frentes madrileños de la guerra dando charlas, rechazando, cuantas veces se le propuso, ocupar ministerios. Formando parte junto a otros conocidos abogados, entre ellos Victoria Kent, del comité de “Abogados Antifascistas”, entre otras muchas asociaciones siendo, desde su cargo en el Ayuntamiento de Madrid, uno de los responsables de la protección y evacuación del Museo del Prado, al tiempo que ejerció de anfitrión a las delegaciones extranjeras que por aquellos días visitaron Madrid.
En ningún momento, ni antes ni después de la guerra, mostró deseos de abandonar Madrid. Tampoco quiso marchar al exilio cuando la guerra estuvo perdida para los republicanos, no oponiendo ninguna resistencia a su detención, al término de aquella.

1938. Visitando los frentes de guerra
Fue juzgado en consejo de guerra acusado de “auxilio a la rebelión”, puesto que no se le pudieron probar otro tipo de delitos, encargándose de su propia defensa y dirigiéndose a los miembros del tribunal que lo juzgaba como “señores rebeldes”, haciendo una alocución en la que con los códigos militares en la mano demostró a sus juzgadores que ellos eran quienes debieran enfrentarse al tribunal.Y entendiendo que aquellos habían cambiado las leyes para juzgar a sus adversarios, y sintiéndose por tanto él mismo adversario de quienes lo juzgaban, solicitó su propia pena de muerte, para vergüenza de quienes habían jurado defender las leyes por su honor de militares, convirtiéndose en traidores de su propio juramento. Admitiendo haber cometido el delito de ser leal a la legitimidad republicana que ustedes como golpistas han mancillado.En ningún momento consintió que se dirigiesen a él sin anteponer el “don”, como le correspondía por sus estudios, nombramientos y títulos. 

Contrajo matrimonio en Durón, el 24 de septiembre de 1911, con Esperanza Serrano Monserrat, con quien tuvo tres hijas, de las que únicamente una le sobrevivió ejerciendo en Madrid el mismo oficio de abogado que su padre.

Aquella madrugada en la que se lo llevaron camino de las tapias del cementerio del Este de Madrid desde la cercana cárcel de la calle de Torrijos (hoy calle del Conde de Peñalver), donde dejaría su vida, podemos imaginar que escribió su última carta. Aquella que pudo titular “Cuando el alba me alcance”: Cuando el alba me alcance nada tendrá importancia y todo estará perdido, o quizá sea el comienzo de algo nuevo. De cualquier modo habré mantenido, hasta ese momento, mi dignidad.

-Muy arrogante es usted. Una lección de humildad cuando tan escaso tiempo le resta en este mundo y tan poca vida le queda no le vendría mal. Habrá que ver si tan gallito se sostiene dentro de…– se han atrevido a decirme cuando me han comunicado que al alba ha de ser. Dentro de unas horas, no importa cuántas, pues el tiempo se me detuvo el mismo día en el que a la libertad del pueblo le pusieron cadenas.Extraño puede resultar a quien lo lea, y desconcertados quedaron los miembros del Tribunal  rebelde que me juzgó; en el fondo solicitar mi condena era acusarlos a ellos, a los sediciosos, a los rebeldes, de todas y cada una de las condenas inocentes que una tras la otra comenzaron a cargar sobre sus espaldas desde ese, dichoso para ellos y adverso para los españoles de corazón libre, primero de abril de 1939. Tanta sangre derramada en la inocencia… Los veía, a mis jueces, como personajes de un espectáculo de títeres sin escrúpulos, con hambre y sed de venganza. Por ello, y en bandeja, les ofrecí mi vida.-Es por ello, señores rebeldes de este dignísimo Tribunal que no me cabe mayor desagravio que el de solicitar, como así lo solicito, la pena de muerte. Una vez más, perdí la cuenta de las que lo hicieron a lo largo del proceso, fui llamado al orden, a su orden - Se le advierte que de continuar con su desacato…- No pueden considerar desacato, señores rebeldes de este digno Tribunal, que me dirija a ustedes como rebeldes, pues ustedes se alzaron en rebeldía contra el Gobierno legalmente constituido. Satisfacción personal acusar de rebeldía a quien me acusaba de auxilio a la rebelión, cuando no hice otra cosa que mantenerme firme en la convicción de servir al pueblo y Gobierno elegido por él. Tampoco mis quejas les importaban demasiado, pues en su ánimo estaba que la representación teatral, queriendo dar legalidad a un proceso judicial que no la tenía, concluiría en condena. Y la sentencia concluyó con la condena a muerte. Por garrote vil, como castigo a mis reiterados desacatos, según ellos. Ratificando que sí, que en su último ánimo se encontraba la venganza. Su venganza cristiana en el nombre de Dios y del nuevo orden jurídico e institucional formado tras su llamada Cruzada de Liberación Nacional. 
José Serrano Batanero
Al venir a notificarme el inmediato cumplimiento de la sentencia escuché que alguien pronunciaba mis apellidos, sin más
-¿Serrano Batanero? He clavado mis ojos en quien me buscaba
-Si es al Excelentísimo Señor Don José Serrano Batanero a quien busca…. No tiene usted por qué apearme tratamientos. Tengo el de Excelentísimo Señor en base a los cargos que desempeñé a lo largo de mi vida, y tengo el Don como precedente a mi nombre, puesto que me doctoré en Derecho. Pueden ustedes arrebatarme la vida, pero nunca mi dignidad, son mis carceleros, pero ello no les exime de guardar las reglas de la formal educación. 
Y en ese afán de mantenerse en su rudeza, tras unos instantes de duda, me replica: 
- Es igual, Señor, Excelentísimo, o como usted lo quiera. Le traigo la notificación del cumplimiento de sentencia. De madrugada será fusilado. 
Al leer la notificación me llevé una grata sorpresa. El dignísimo Tribunal de rebeldes que ordenó mi muerte me conmutaba la pena de garrote por el fusilamiento junto a las tapias del cementerio del Este, en la madrugada del frío Madrid. Todo un detalle. El garrote es arma contra criminales, y nunca lo fui. Me duele conocer que tendré compañeros de viaje, don José Gómez Osorio, don Ricardo Zabalza y un joven, condenado por anarquista quien, en su pesadumbre, no ha sido capaz de pronunciar su nombre.
-Entereza muchacho –me he atrevido a decirle al conocer que se encontraba en idéntica situación a la nuestra-, la muerte puede ser una tragedia si se la teme. Una victoria si, enfrentándonos a los verdugos, la miramos avergonzándolos a ellos. 
El delito de mis compañeros de viaje, de don José y de don Ricardo, el mismo que el mío, la oposición al Movimiento, su movimiento, desde nuestros diferentes cargos. Don José, Gobernador civil de Madrid en los meses previos a la derrota. Don Ricardo, líder del Sindicato de Trabajadores de la Tierra. A don José le han permitido despedirse de su hijo Sócrates, que aguarda destino en nuestra misma prisión, celda contigua a la nuestra. Se hace larga la espera, hasta que alguien llega y pronuncia el nombre:
-Excelentísimo Señor Don José Serrano Batanero…
Escucho el sonido ronco del motor del vehículo aguardando, y ese marcial marcar el paso de quienes dispararán sus armas sin preguntarse contra quien lo hacen, ni por qué, para no ensuciar sus conciencias más de lo que están…
Los fusiles se dispararon sobre las tapias del cementerio del Este, en Madrid, la madrugada del 24 de febrero de 1940. Don José Serrano Batanero, que acababa de cumplir 60 años de edad, había nacido en Cifuentes en 1879, hijo de Félix Serrano Sanz y de Epifania Batanero Palafox, y no permitió que le vendasen los ojos.

Fuente: Tomás Gismera Velasco (henaresaldia.com) 





miércoles, 25 de junio de 2008

RICARDO ZABALZA ELORGA (24-02-1940)


Carta y cuaderno escritos en prisión.

Reflejan parte de las cartas escritas por Ricardo Zabalza a su hijo. Cedidas por Eva Colorado.
Cartas de capilla de Ricardo Zabalza dirigidas a su esposa Obdulia y a sus padres (Cedidas por su hijo D. Abel Zabalza Bermejo)


Ricardo Zabalza y su esposa Obdulia Bermejo.



Febrero 24-1940.
Mi queridísima Obdulia:
Unos renglones para darte una mala noticia. He sido juzgado por los tribunales correspondiéndome la última pena. Ignoro cual será mi suerte, pero vale más estar preparado para lo peor. Los antecedentes de otros amigos, no son para sentirse demasiado optimistas y yo he mirado siempre esta eventualidad con valor y serenidad y así deseo que lo hagas tú. Tienes una labor grande que cumplir al lado de nuestro hijo que es el criarlo y educarlo sí -contra las esperanzas que todos podamos formularnos- Me tocará a mí estar eternamente ausente de vuestro lado. La vida es lucha y el perderla no es más que un accidente en el combate. Por eso hay que estar siempre listos para afrontarlo.
Os escribo estos renglones a vuela pluma. Los ampliaré más adelante con nuevas impresiones, ¿optimistas? ¿pesimistas? Veremos. Recibe muchos besos de quién ahora es tuyo y de nuestro pequeño.
Ricardo"


"Mis queridos padres:
Cuando leáis estas líneas yo no seré más que un recuerdo. Hombres que se dicen cristianos lo han querido así y yo que nunca hice daño a nadie a sabiendas me someto a esta prueba con la misma tranquilidad de conciencia que presidió mi vida entera.

Vosotros en vuestra sencillez religiosa no os explicaréis como un hombre que ningún crimen cometió - el propio fiscal lo reconoció así en su informe- y sobre el que no existe tampoco acusación de hecho vergonzoso alguno, pueda sufrir la muerte que me espera. Para comprenderlo, recordad a mi hermano Javier. Él también era bueno, trabajador y noble y ya sabéis lo que hicieron con él. Pero la muerte de los hombres justos no debe producir pena. Vosotros creéis en una Divinidad llena de amor y mal podría serlo si castigara a los buenos, mucho más cuando Cristo murió mártir de sus doctrinas. Miles de hombres han seguido después su ejemplo y nosotros vamos por la misma vía, dando la sangre por nuestras ideas que también quieren el amor y la fraternidad humana, pese a cuanto digan los calumniadores.

Yo os ruego que me perdonéis si alguna vez -también sin pensarlo- deje de cumplir mis deberes de hijo. Me voy sin rencor. He recibido muchos agravios en el cuerpo y en el espíritu; pero yo los he olvidado todos.

Quedan mi mujer y mi hijito Abel. Sé que mientras viva Obdulia será capaz de sacar adelante al niño y hacer de él un hombre como yo; pero quisiera que vosotros le profesarais cariño y os ayudarais mutuamente. Obdulia tiene el corazón muy generoso y el nene promete un carácter como el de mi mujer y el mío. En la última carta que me escribía me decía que recibieron la foto de la mamá y que Abelito la llamaba "abela". Queredles porque lo merecen.

Dejo unas cuantas fotos del nene y de Obdulia. Encargaré que os las mandaran a vosotros. Es mi último recuerdo. Una foto de la mamá, de mi compañera y de mi hijito me acompañaran a la tierra.

Por respeto a vuestras creencias guardé entre mis papeles la estampa que Carmen me mandó hace meses. Allí se quedó: ya veis para lo que ha servido.

Queridos padres: valor y ánimo. Mis hermanos os ayudarán y consolarán. Voy a unirme a Javier en la paz del martirio y del descanso. El pulso firme con que os escribo, os dirá cual es el estado de mi conciencia. Ella es una juez incorruptible y me dice que soy inocente. Os envío todo mi cariño en un abrazo.

Ricardo.

En Capilla 24 de Febrero de 1940."



Ricardo Zabalza, magnifico tipo de navarro era maestros de escuela. Culto, inteligente, fue siempre hombre abnegado.(...) En la comisaría fue apaleado estúpidamente. Los cargos que se le hicieron en el consejo de guerra fueron terribles: diputado socialista, miembro de la dirección de la UGT, gobernador civil de Valencia, intentó hablar en el consejo para replicar a los jueces y se lo impidieron.” Fuente Archivo Amaro del Rosal. Fundación Pablo Iglesias...."Todos los bienes habían de pasar a formar parte del gran almacén comunal (que se habilitaba en la iglesia del pueblo) y el que se custodiaba con celo. La idea de la socialista Federación de Trabajadores de la Tierra, organización que había experimentado un gran desarrollo durante la República, gracias a la esforzada acción de Ricardo Zabalza, no difería en muchos aspectos de la sostenida por los anarquistas. Para los socialistas, la "colectivización- según palabras del propio Zabalza- es el único medio de seguir adelante. En el presente estado de cosas no podemos pensar en la parcelación"....
Rafael Abella. La vida cotidiana durante la Guerra Civil. La España republicana.

"La madrugada del 23 de febrero de 1940 Ahora bien, el inicio de esta historia bien podría situarse en la madrugada del 23 de febrero de 1940. Pese a que la guerra civil había terminado casi un año antes, en la cárcel de Porlier (Madrid) fueron ejecutadas tres personas: el último presidente del Partido Socialista, José Gómez Osorio, elegido como tal en Madrid por representantes de distintas Federaciones provinciales en el momento crítico del final de la guerra; el gobernador civil de Valencia desde 1937, Ricardo Zabalza; el republicano Serrano Batareno (Batanero), y un joven anarquista. El destino quiso que aquéllos condenados a muerte pasaran a hacer capilla, la noche anterior a su fusilamiento, en la cárcel donde estaba preso el último presidente de las Juventudes Socialistas, Sócrates Gómez (Vigo, 1914), hijo de José Gómez Osorio, quien vivió con ellos aquellas últimas horas. Gómez Osorio se despidió de su hijo con amargura y, consciente del destino que le aguardaba, transmitió a Sócrates el mandato de reorganizar el Partido Socialista con la autoridad que le confería el ser su padre y el último presidente de la Comisión Ejecutiva del PSOE en el interior de España. Al alba, una descarga cerrada de fusilería ponía fin a la vida de Gómez Osorio, Zabalza, Serrano Batareno (Batanero) y el joven anarquista. Sócrates, escuchó desde su celda el bramar de los fusiles.
La historia cuenta que lloraba, pero recogió el testigo." http://www.xornal.com/article.php3?sid=20071030150203

“Ricardo Zabalza era el primo de mi madre Amparo Bernal Zabalza . No sé nada de él sino que mamá estaba con él durante la guerra . Ella lo dejó en marzo 1939 y pudo escaparse en Argelia a Oran . Yo recuerdo cuando ella decía :" Mataron a Ricardo" La compañera de Ricardo se llamaba Obdulia y tenían un hijo : Abel. Obdulia vivió en Oran con su hijo. En 1961 al terminarse la guerra de Argelia, Obdulia y Abel vinieron a Francia a Bordeaux. “ (Testimonio familiar.)

“Ricardo Zabalza estaba casado con Obdulia Bermejo, quien con su pequeño hijo Abel se fue al exilio a Orán (Argelia), donde con muchas estrecheces, cosiendo de día y de noche, consiguió ir sobreviviendo. Pasados bastantes años se fueron a vivir a Francia, donde el hijo, Abel Zabalza Bermejo, sigue viviendo. Ricardo Zabalza conoció a Obdulia Bermejo en casa de la diputada por Badajoz, aunque nacida y residente en Madrid, Margarita Nelken, ya que en su casa trabajaba Ricarda Bermejo, hermana de Obdulia, quien sería tras el casamiento de Obdulia cuñada de Ricardo Zabalza.” (Javier de la Puerta)

"Figúrate que un día fusilaron, estando yo allá, a Ricardo Zabalza, director de la Reforma Agraria. Su mujer, al oír la noticia, se desmayó. En aquel momento entraba Tomé. La hizo pasar a su despacho. Pero señora, levante el corazón si no pasa nada. Y la señora, creyendo en la esperanza, levantó los ojos y el cristianizador de la cárcel de Porlier le dijo: Señora, debe usted sentirse feliz. Su marido está en el cielo." Ricardo Zabalza, fue un dirigente socialista que organizó la Federación de los Trabajadores de la Tierra al comienzo de la II República y seguidor de Largo Caballero. Llegó a ser Gobernador de Valencia y acabó con la escisión de la UGT.
De "Memoria de la Melancolía" de Mª Teresa León.

Una biografía por Manuel Ferrer,
"Político y sindicalista navarro, nacido en Erratzu (Baztán) el 27 de enero de 1898. Cursó estudios de Magisterio. Emigrante en Argentina, desempeñó varios trabajos: descargó sacos de trigo en el puerto de Buenos Aires, ejerció de capataz en el recuento y control de embarques, enseñó en escuelas de algunos pueblos. De regreso a España, en 1930 se estableció en Jaca donde residían sus hermanos mayores. De allí pasó a Pamplona, donde colaboró en los primeros momentos de la expansión socialista durante la Segunda República. Ocupó cargos de responsabilidad en la Federación Socialista de Navarra, de la que fue Vicepresidente, y en la Federación Provincial de Sociedades Obreras de la UGT , en la que actuó como Secretario. Después de la reorganización de la Federación Nacional de Trabajadores de la Tierra (FNTT), en marzo de 1933 fue designado para desempeñar el Secretariado Provincial. En noviembre figuró como candidato por el Partido Socialista Obrero Español de Navarra en las elecciones legislativas para las segundas Cortes republicanas. Aunque no obtuvo el acta, fue el más votado de los cinco socialistas que integraban la lista del Partido. A fines de año tuvo problemas con la justicia, como consecuencia de la denuncia de un artículo suyo aparecido en "¡¡Trabajadores! !" -órgano de la UGT navarra-, que el fiscal estimó injurioso para el Presidente de la República e incitativo a la rebelión. En 1934 entró en la Comisión Ejecutiva de la UGT y fue promovido a Secretario General de la FNTT, en sustitución de Lucio Martínez Gil. Desde este puesto coordinó la fallida huelga general en el campo, que la UGT decretó en el verano; y, también en calidad de miembro de la Comisión Ejecutiva de la UGT , se vio envuelto en los preparativos revolucionarios de octubre de 1934 y en la consiguiente represión: en enero de 1935 ingresaba en la Cárcel Modelo de Madrid de la que saldría al cabo de pocos meses. Su trabajo al frente de la FNTT le llevó a emprender varios viajes por Andalucía y Extremadura, en unos meses en los que la situación política y social de España estaba muy deteriorada, y en los que Rafael Salazar Alonso, desde el Ministerio de Gobernación, debía emplear mano dura para hacer frente a un abierto desafío al Gobierno en el que aparecían implicados muchos sectores sociales y políticos. Ese contacto con las provincias extremeñas justificará su presentación como candidato por Badajoz en las elecciones que se celebraron en febrero de 1936. Conseguida el acta de diputado, intervino activamente en el debate en torno al proyecto de ley sobre rescate de tierras comunales. El estallido de la guerra civil le sorprendió en Madrid. Armado de un rifle, tomó parte en el asalto al Cuartel de la Montaña. Poco después se trasladó a Badajoz, donde organizó el batallón campesino "Pedro Rubio". Requerido por Largo Caballero, aceptó el nombramiento de Gobernador Civil de Valencia en las difíciles circunstancias que precedieron al traslado a esa capital del Gobierno de la República. Ya antes, con motivo de la formación del Gobierno de Largo, en septiembre de 1936, había sonado su nombre entre los candidatos para ocupar la cartera de Gobernación que, finalmente, se confiaría a Galarza. No duró mucho su permanencia en el Gobierno Civil de Valencia. Pronto abandonaba el cargo para ocuparse de los problemas a que debía hacer frente la FNTT en la difícil coyuntura bélica. Zabalza impulsó la organización y orientación de cooperativas agrícolas; frutos de esa dedicación serían la revista "Colectivismo" , de la que fue fundador y principal animador, y el Congreso de Cooperativas Agrícolas que se celebró en Valencia y que dio origen a la Unión Central de Cooperativas Agrícolas, que pretendía coordinar la compra y venta de los productos de las cooperativas. Paralelamente a estos trabajos, desempeñó un papel discreto y moderado en las delicadas negociaciones con las que se intentó poner remedio a los enfrentamientos en la cúpula de la UGT , que se habían iniciado en octubre de 1937: aunque alineado en el sector caballerista, que se oponía a la Ejecutiva que presidía el prietista González Peña, colaboró en las gestiones realizadas en Valencia en enero de 1938, que permitieron alcanzar un acuerdo satisfactorio. Sus convicciones políticas, casi siempre próximas a la línea caballerista, le conducirían a un progresivo distanciamiento con respecto a las directrices del Gobierno Negrín: manifestadas esas reticencias ya en los meses de septiembre y octubre de 1938, acabó por oponerse frontalmente y expresar su coincidencia con quienes apoyaban la sublevación del coronel Casado. En el mes crítico de marzo de 1939 trabajó intensamente para organizar la evacuación de militantes socialistas y de sus familias. Precisamente en el ejercicio de esas tareas, en Alicante, se vio sorprendido por la llegada de los italianos. Internado en el campo de concentración de Albatera, fue luego trasladado a la cárcel de Porlier. El 25 de febrero de 1940 moría fusilado en Madrid. Horas antes había escrito dos emotivas cartas -a sus padres y a su hermano Antonio- en las que expresaba su dolor ante una condena que consideraba injusta: "el pulso firme con que os escribo -se dirige a sus padres- os dirá cuál es el estado de mi conciencia. Ella es un juez incorruptible y me dice que soy inocente". Su cadáver fue conducido al cementerio del Este. "
'La generación del sacrificio', primera biografía socio política dedicada a la figura de Ricardo Zabalza, "uno de los personajes más significativos de la izquierda socialista 'largocaballerista', a lo largo de la República y de la Guerra Civil. (...) Con esta biografía, el autor ha querido recoger, sobre todo, la faceta "más humana y personal de Zabalza", a través de las decenas de entrevistas que durante años ha realizado a historiadores, personas de su entorno y familiares, entre ellos a su hijo, que tenía sólo año y medio cuando Zabalza fue fusilado. El título de la obra, 'La generación del sacrifico', recoge una frase del propio Zabalza minutos antes de morir, cuando le dice a su mujer que éste es el "precio que debemos de pagar porque nuestras ideas el día de mañana se lleven adelante". Para documentarse, Emilio Majuelo ha estudiado durante doce años gran cantidad de archivos de Argentina y Holanda y ha realizado más de 50 entrevistas. La narración no termina en 1940 con la muerte de Zabalza, sino que continua hasta la desaparición de las personas que le conocieron y que siguieron manteniendo su recuerdo hasta la transición.

Homenaje en su pueblo natal