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domingo, 12 de diciembre de 2010

ÁNGEL PEDRERO GARCÍA (04-03-1940)

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Ángel Pedrero nació en Zamora en 1903. Se afilió al PSOE en 1930 y dedicó sus esfuerzos militantes a la organización de escuelas nocturnas para trabajadores en Zamora. A mediados de enero de 1931 consiguió la plaza de maestro nacional en Majadas (Cáceres), donde también ejerció de alcalde provisional tras la proclamación de la República.

La actividad de Pedrero abarca también el ámbito sindical y la presidencia de diferentes Jurados Mixtos.

En 1936 abandona Extremadura y se traslada a Madrid para ejercer de profesor en diferentes academias, primero en una llamada Soto y más tarde en la Academia Sihul. Su trabajo político lo desarrolla en las oficinas socialistas de Carranza 20, donde conocerá a García Atadell.

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Tras la sublevación militar se incorpora a la nueva policía de retaguardia y, más tarde, a los Servicios Especiales del Estado Mayor de la Defensa en misiones de contraespionaje.

En agosto de 1937 con la creación del SIM será designado por orden de Prieto y en confrontación directa con los “servicios” rusos que pretenden imponer a Gustavo Durán, Jefe de la demarcación del centro del SIM.

Pedrero fue detenido, como tantos otros, en marzo de 1939, en el Puerto de Alicante. De allí fue trasladado a los pocos días a Madrid y encerrado en las dependencias del SIMP, el servicio de inteligencia militar de Franco, donde fue sometido a torturas en un prolongado interrogatorio y posteriormente sentenciado a muerte en sumarísimo de urgencia.

Ángel Pedrero fue fusilado el 4 de marzo de 1940 en el cementerio del Este de Madrid.

lunes, 13 de octubre de 2008

SALUSTIANO DE LA FUENTE RODRÍGUEZ (07-11-1939)

Nació en Carmena (Toledo) el 22 de noviembre de 1892. Maestro, su último destino fue Pulgar, también en Toledo. Afiliado a PSOE y FETE-UGT.
Fue detenido en Madrid el 13 de abril de 1939 y enviado a la cárcel de Santa Engracia "Las Pastoras" y posteriormente a Porlier.
Fue fusilado el 7 de noviembre de 1939. Tenía 46 años.

Testimonio familiar.

miércoles, 24 de septiembre de 2008

BENITO GALINDO CASTELLANOS (05-08-1942)

"Benito Galindo Castellanos era maestro en San Fernando de Henares. Estaba casado con Tomasa y dejó tres hijos: Luis, Fermín y Carmen."
Fue fusilado el 5 de agosto de 1942 en el Cementerio del Este.

sábado, 5 de julio de 2008

ISABEL HUELGAS DE PABLO (31-07-1939)




"Isabel Huelgas de Pablo. Hija de Francisco y Victoria. Viuda de Antonio Madrid. En el momento de su vil ejecución, era madre de dos hijos que también estaban en prisión. Su edad 62 años. Nació en Segorbe (Castellón) Hija de Francisco Huelgas, de profesión Militar.Los primeros años de su infancia y juventud, los pasó en Logroño con sus padres y su único hermano. Cursó estudios de Magisterio y al fallecimiento de su padre (siendo ella muy joven) ejerció su carrera como Maestra de 1ª Enseñanza en Valmojado (Toledo). A los pocos años contrajo matrimonio con Antonio Madrid de profesión; Médico cirujano en Madrid y abandonó su carrera para dedicarse a ser ama de casa. Tuvo cuatro hijos, dos mujeres que murieron a los 17 y 18 años respectivamente, y dos varones. Estos dos hijos fueron detenidos unos días antes que la detuvieron a ella. El menor de ellos, Joaquín, falleció en la Prisión de Porlier a los 25 años, el día 8 de Marzo de 1943. Encausado en juicio sumarísimo y con una petición de pena de treinta años. El mayor de sus hijos Antonio continuó en Prisión hasta el 16 de M de 1946, que fue encausado también, con petición de Pena de Muerte por el fiscal. Fue a Juicio Sumarísimo en Marzo de 1944 y la sentencia quedó en la pena de treinta años de reclusión mayor. Tanto los hijos como la madre fueron injustamente acusados basándose en hechos falsos, imperando la "Razón de la sinrazón".Cuando la detuvieron como estaba enferma la ingresaron en la enfermería de la que la sacaron para cruelmente matarla el día 31 de Julio del año 1939. Fue detenida en los primeros días de Abril de 1939 e inmediatamente su casa fue precintada e incautada con todo cuanto en ella se contenía.Al quedar viuda hizo oposiciones al cuerpo de Oficial de Prisiones al cual perteneció hasta su muerte. ¡Qué crueldad del destino! El sitio que fue su lugar de trabajo: “Prisión de mujeres de Ventas” fue su lugar de represión y antesala de su muerte.Yo fui testigo el día que el Dictador “Franco” (el que se sublevó en contra de un Gobierno legalmente constituido, destruyendo vidas, saqueando bienes y asaltando una Nación bajo el sofisma de que eran los salvadores. Recuerdo que en ese primer día 28 de Marzo, ese ejército que tuvo sitiado a Madrid durante tres años sin ser capaz de conquistarla entró voceando desde sus camiones con altavoces; “Nada tenéis que temer, los que convencidos o engañados no hayáis tomado parte en delitos de robos o sangre” ¡Qué mentira! Muchos lo creyeron y como nada tenían que temer se quedaron en sus casas, como lo hizo Isabel Huelgas y sus hijos Joaquín y Antonio Madrid. Allí les detuvieron, de nada tenían que huir, porque nada malo habían hecho. Pero esos que venían pregonando justicia, (no practicándola) hicieron lo que sabían: dominar por la fuerza, avasallando. Mataron a Isabel, se apoderaron de su casa y encarcelaron a sus hijos, muriendo el menor en la Prisión. El mayor estuvo siete años en la prisión donde contrajo una enfermedad que a los 46 años le llevó a la muerte. Dejó viuda: yo, y tres hijos, que unidos veneramos su recuerdo."
Teófila Herreruela Barrio. (Nuera de Isabel Huelgas. Testimonio manuscrito por Teófila Herreruela , a petición de su hijo Antonio en abril de 2008)


Orden de entrega al piquete de ejecución incorporado al expediente de Isabel Huelgas de Pablo, Legajo DL, "Archivo General del Ministerio del Interior. Fondo de la Dirección General de Instituciones Penitenciarias"


Isabel ingresó en Ventas el 10 de Mayo de 1939, a la edad de 59 años, viuda y con dos hijos. Su caso fue tramitado con rápidez, ya que el 31 de Julio del mismo año fue ejecutada con otras cinco reclusas (...) En el recodo de la galería, entre la escuela (atestada de mujeres) y la entrada de la tercera galería derecha, una cama, un camastro más bien desvencijado. En él una mujer mayor, enflaquecida, febril. Antigua funcionaria de la cárcel de mujeres, condenada a muerte. Tan enferma que esperábamos, con un poco de suerte, que muriese antes de la hora de la ejecución. Durante la guerra había perdido a su marido, médico, y a sus dos hijas por la tuberculosis. A los hijos, Antonio y Joaquín, luchadores en el frente, los suponía detenidos" Cuevas II, 1985.


Con Isabel Huelgas el bando vencedor cometió una última y gratuita crueldad, Josefina Amalia Villa refiere que, enferma como estaba, la bajaron a comunicar con dos de sus antiguas presas, de derechas, que le informaron que los dos únicos hijos que le quedaban habían sido fusilados. El impacto de la noticia fue enorme:


"Aquella mujer subió (de la comunicación) muerta. Sube la mujer y la sacan por la noche y la fusilan"


Era el último día de Julio de 1939. Andando el tiempo Josefina Amalia Villa fue a visitar a dos presos a la cárcel de Comendadoras, en compañía de su madre(...) preguntaron si alguna de las dos había estado en la cárcel, y al contestar afirmativamente Josefina Amalia, le explicaron que su madrehabía sido fusilada en Ventas y deseaban conocer algún detalle. Eran los hijos de Isabel Huelgas de Pablo. No habían muerto; ni siquiera habían sido juzgados."


Fernando Hernández Holgado. Mujeres encarceladas. La prisión de Ventas.

miércoles, 2 de julio de 2008

GERARDO MUÑOZ MUÑOZ (24-06-1939)

A su esposa María.
"Cuando esto vean tus ojos
yo dejé de existir
para todos
pero no para ti...
La maldad de los hombres
hizo presa en mis carnes;
padecí los horrores
del odio y la barbarie.
Sana y honestamente
vivimos nuestra vida.
Digno llegué a la muerte;
con honra, sin mancilla.
Nuestra canción eterna
no se ha de interrumpir;
tú vives en la tierra:
yo siempre vivo en ti."
Gerardo Muñoz.
Presencié ya tres veces la salida
de hombres que jamás han de volver.
Pero al oír tu nombre de partida
la emoción embargó todo mi ser.
A la brutal llamada de la muerte
acudiste con ánimo tranquilo,
mostrando en la mirada que eras fuerte
y aceptando sereno tu destino.
(Versos escritos para Gerardo Muñoz por Francisco Román Aparicio, también fusilado en el Cementerio del Este)
Gerardo Muñoz, maestro de Móstoles en 1939, viajó a Madrid, desde Albatera, en Alicante, metido en un ataúd. No se trataba de un extravagante que hubiera decidido vivir semejante experiencia como una vivencia surrealista. La idea de tal traslado se debió, sin duda, a las almas compasivas que viajaron desde Madrid hasta el campo de concentración donde Muñoz estaba, entre las cuales se encontraba el hermano del entonces cura de Móstoles, para que la representación culminara en la plaza del pueblo madrileño. La gente de Móstoles fue obligada a asistir a la representación porque sus piadosos autores no podían permitirse la falta de público, ni que aquella gente se perdiera el ejemplo de la tortura a la que sometieron al maestro en su auto sacramental. La escena la cuenta María Antonia Iglesias en su libro Maestros de la República. Los otros santos, los otros mártires, con tanta brillantez narrativa como emoción. Lo hace con la ayuda de quien precisa el dato, Koldo Palacín, historiador, y con el dolor vivo de una sobrina- nieta de la víctima, Graciela Muñoz. Iglesias, que a lo largo de todo el libro pone en pie con eficaz escritura diez historias de la crueldad humana en distintos escenarios españoles, cuenta el miedo de aquellos vecinos madrileños que de no haber asistido al espectáculo hubieran tenido que pagar las cinco pesetas que no tenían y con las que se multaba "toda ausencia no justificada". Y es que este hermoso libro consigue no sólo verificar las historias dramáticas de estos maestros que perdieron sus vidas, con las miserias en las que se vieron envueltos en sus condenas, sino el contexto social y el sufrimiento de los que asistían a la barbarie, sometidos y en silencio. La representación de Móstoles pudo haber acabado allí mismo, con la muerte de la víctima, pero decidieron prolongar su sufrimiento conduciéndolo a la cárcel de Porlier, un centro de escolapios, hasta que el día de san Juan de aquel mismo año lo fusilaron junto a la tapia del cementerio de la Almudena. Una vez consumada esta liturgia, fue el propio párroco de Móstoles el que informó personalmente a la Comisión Depuradora del Magisterio de que Gerardo Muñoz "ha sido fusilado por la Justicia del Caudillo", así, con mayúsculas, para terminar deseando al dictador larga vida por la gracia de Dios. Pero para entender mejor los recovecos de la miseria sacerdotal hay que tener en cuenta este dato: el cura de Móstoles había intentado conseguir la plaza de maestro de Gerardo Muñoz y no la obtuvo. No es el único caso de miserable con sotana que María Antonia Iglesias narra en su libro, incluso llega a hablar en Zamora con un clérigo superviviente de notable cinismo, pero estos ejemplos sirven, no para negar que también hubiera entre los partidarios de la sublevación del 18 de julio mártires verdaderos, sacrificados por su fe, sino para constatar que la Iglesia española, tan dispuesta a dar altar a ésos sus mártires, se haya resistido a pedir perdón por su papel de verdugo. Además, muchos de esos otros santos, otros mártires, bastantes de ellos católicos, incluso católicos fervientes, pero con las modernas ideas pedagógicas de la República, fueron perseguidos por su propia Iglesia, más cercana en este caso a la demencia criminal que a los comportamientos evangélicos. Maestros de la República es un libro sobrecogedor, porque sobrecogedores son todos los asesinatos y represalias que se describen, pero sobrecoge también comprobar en esta obra de qué modo los buenos y prudentes maestros republicanos encarnaron el odio de los sublevados al ejemplar proyecto educativo de la República. Es éste un libro incómodo para quienes desde las tribunas públicas muestran repudio y desdén por cualquier santo o mártir que no esté en el catálogo de aquellos a cuyas beatificaciones asisten con peineta. Pero a esos resistentes a la memoria que no les conviene, quizá no sobre recordarles unas palabras de Dulce Chacón que aparecen ahora en un cartel en las calles de Madrid: "Somos víctimas del silencio de nuestros padres y responsables de la ignorancia de nuestros hijos". El viaje en ataúd del maestro de Móstoles es una metáfora muy expresiva de una siniestra procesión muy repetida en nuestra historia y ojalá irrepetible.
Fernando Delgado. Un viaje en ataud.
"El miedo y el silencio" Dos filas de rejas y, en medio, los guardias. A un lado, las familias y al otro, los presos. Todos gritaban y nadie conseguía escuchar nada. Así recuerda Celia Muñoz la última vez que vio a su padre, Gerardo, un día antes de que le fusilaran, en julio de 1939. "No había cogido un fusil en su vida". Ella tenía 12 años cuando estalló la guerra. Con aquellos recuerdos de infancia ha vivido Celia Muñoz hasta que hace unos años empezó a ver los papeles de su padre, que habían permanecido en un cajón, guardados por su madre, primero, y por su hermano, después. "Nos educaron en un ambiente de silencio y de miedo. Las madres no contaban, ni dentro de casa, lo que había pasado", dice. En aquellos papeles que guardaba su hermano encontró las cartas que su padre, maestro nacional en Móstoles (Madrid) durante 16 años, escribió desde prisión, los poemas. Y a través de ellos ha seguido descubriendo cosas. Durante el rodaje de La escuela fusilada, ha visto el expediente de depuración de su padre. Ya le habían fusilado, y así consta a lápiz en la documentación, pero se lo abrieron de todas maneras.
(Imágenes procedentes del documental "La escuela fusilada")

GERARDO MUÑOZ. MAESTRO DE LA FEDERACION ESPAÑOLA DE TRABAJADORES DE LA ENSEÑANZA, DURANTE UNA CHARLA EN LA CASA DEL PUEBLO. (ES 28079 ARCM 201.001.33791)


FEDERICO MANZANO GOVANTES (03-07-1941)


34 años. Abogado y maestro. Natural de Campillos, vecino de Madrid. Hijo de José y Asunción.

Eugenio Mesón GómezFederico Manzano GovantesGodofredo Labarga CarballoEladio López Poveda, Carlos Toro Gallego, Pedro Sánchez VázquezJosé Suarez MonteroGuillermo Ascanio MorenoFernando Barahona PérezRaimundo Calvo MorenoDomingo Girón GarcíaGermán Paredes García, Antolín Pérez Barahona y Manuel Bares Liébana fueron condenados a muerte en el sumario 52012 por un delito de Adhesión a la Rebelión.

lunes, 30 de junio de 2008

AMÓS ACERO PÉREZ (16-05-1941)

Nació en Villaseca de la Sagra (Toledo) el 31 de marzo de 1893. Hijo de Salustiano Acero y Aquilina Pérez Gómez. Diputado socialista, colaborador de el periódico El Socialista y alcalde de Vallecas desde 1931 a 1939. Estudió Magisterio en la Escuela Normal de Madrid y dio clases gratuitas a muchos niños del barrio y a personas mayores. Salió para alicante en compañía de Carlos Rubiera y su familia. Fue detenido y procesado acusado de pertenecer a la Casa del Pueblo de Vallecas y de ser defensor de la "resistencia a toda costa", de carecer de ideas religiosas y de hacer burla y escarnio de la fé católica.


"Amós, en su juventud, era un hombre de presencia elegante y distinguida....era un hombre delgado y de mediana estatura; su cara reflejaba sus hermosos sentimientos y su noble manera de ser; en sus ojos de color oscuro, se veía lealtad, inteligencia y dulzura; ojos que sabían apreciar la belleza en todo lo que veían; tenía un nervioso y fuerte temperamento.... ; Amós tenía una magnifica oratoria y una voz clara y sonora.... era un hombre muy simpático con un corazón sincero y lleno de ternura...en el fondo era un romántico de grandes ideales y sueños....;su sinceridad y conocimiento de cosas y hechos, hacían de él una persona muy atractiva para todos cuantos le trataban...su gran sensibilidad, le hacía sufrir muchas veces, porque le hacía ver que no todo era honrado en los hombres y en muchos de los cuales había creído sinceramente...; siempre había en sus labios una palabra de conmiseración y cariño para aquel que la necesitaba...". Así, desde la añoranza y la melancolía de los que saben haber perdido un ser querido, describía su hija Dolores (Lolita, como Amós la llamaba), penúltima de un fructífero matrimonio de cinco hijos, a su padre, primer alcalde democrático y socialista de Vallecas. "Amós era un hombre muy valiente y seguro de sí mismo, con un alma pura, noble y llena de bondad; tenía una gran personalidad y jamás podré olvidarle"; y así, desde la frialdad y la monotonía, de los que saben que un ser querido va a morir, lo definía el sacerdote que habló con el último alcalde democrático y socialista de Vallecas antes de que con los ojos destapados por propia voluntad, acudiera a su encuentro con la muerte delante de un pelotón de militares franquistas, como tantos otros compañeros. Amós nació el 31 de Marzo de 1853 en Villaseca de la Sagra, un pequeño pueblo de Toledo ribereño del Tajo, río del cual dependían numerosas familias de la región, entre ellas la que nos ocupa. De este modo, pronto nuestro personaje se convirtió en improvisado y obligado pescador de agua dulce, para traer a casa lo justo para mantener a toda la familia, humilde linaje que a lo largo de su historia tantas calamidades pasó. Pronto, y con el dinero prestado por un amigo del pueblo, sació sus ansias de aprendizaje pudiendo acudir a Madrid a estudiar lo que él más deseaba: magisterio. Ser un hombre de provecho, de carrera, todo un reto que Amós se había planteado desde sus años de juventud. Quería ser maestro de niños, según él "una de las mayores ventajas de la vida, para empezar a conocer el alma y el corazón humano"; para conseguir una sociedad más justa e igualitaria había que enseñar nuevos valores a personas que posteriormente los pudieran desarrollar. Pero Amós, tras el día más feliz de su vida, el de su graduación, tuvo que seguir pescando en los períodos de tiempo que no tenía trabajo, para así ayudar a su padre a mantener a la familia en los tiempos de carestía. Amós encontró una improvisada profesión de la que adquirió gran sensibilidad con las personas, farmacéutico. Este trabajó lo desarrolló en Villaseca, Valdepeñas (donde conoció a su mujer Dolores) y en la céntrica calle Barquillo en Madrid. Este empeño, como he reseñado, marca un punto de inflexión en su vida. Allí conocía de primera mano los problemas que le contaban sus clientes y se fue labrando una fidelidad y reputación incontestable de todos los vecinos, los mismos que eran constantemente ayudados por Amós desde su puesto en la farmacia. Por estas causas Amós comenzó a leer libros de política, poco a poco empieza a acudir a las asambleas del partido, afiliándose al Partido Socialista y a las Escuelas Racionalistas en 1927. De esta forma se introdujo de lleno en los problemas que aquejaban al pueblo "y a la humanidad". La plaza que tanto había soñado Amós le llega de la mano del Partido Socialista que le ofrece trabajar como maestro en la Escuela Pablo Iglesias situada en la calle del mismo nombre. Es entonces cuando decide trasladarse a Vallecas (primero a la calle Doctor Salgado y posteriormente a Juan Navarro, tras su elección como Alcalde). Las primeras palabras a su llegada a Vallecas se las dirigió a su mujer: "¿Sabes que me gusta lo que hemos visto al entrar en este pueblo? Siento dentro de mí un regocijo extraño. Tengo la impresión de que me va a gustar vivir aquí". Se propuso estudiar en sus ratos libres para llegar a ser un buen político, sentía la necesidad de ser útil al pueblo, a la gente que le rodeaba. Ese mismo pueblo fue el que democráticamente, con legitimidad de origen por tanto, decidió nombrarle Alcalde, ya con el advenimiento de la II República el 14 de Abril de 1931. La honestidad y la claridad política de la que hacía gala Amós, NUESTRO Alcalde, quedó probada cuando recién investido dio órdenes de no aceptar ningún regalo; no quería que le pidieran la devolución de los mismos en forma de favores traicionando de esta forma su conciencia. "


Certificado de defunción de Amós Acero Pérez.



Sumario nº 48.803

(Fuente vallecastodocultura.org)

75 años de la muerte de Amós Acero, primer alcalde democrático de Vallecas (vallecasweb.com)


Carta de capilla:

Mi esposa e hijos adorados:
Estoy viviendo las ultimas horas de mi vida y mi alma se va tras de vuestro recuerdo para llevaros toda la grandeza de mi cariño.
He tenido mala suerte; no ha servido la limpieza de mi vida y la nobleza de mi ejecutoria para impedirlás este desenlace de dolor y de lágrimas.
Me voy del mundo con la satisfacción y el orgullo de haber cumplido con mis deberes, sin daño ni quebranto de nadie. Sembré el bien por doquier hasta entre mis adversarios. La vida me recompensa así. Me siento orgulloso de encontrarme superior a los demás. Sentid también vosotros este digno orgullo mío, y que él sea el lenitivo que enjugue vuestras lágrimas y ahuyente vuestra pena.
No me duele morir, siendo inocente. Lo doloroso seria morir culpable.
Ya no podré pagaros con mis sacrificios y mis ternuras, la abundancia de cuidados y abnegaciones que en mí habéis derrochado. Pero este deber que con tal sublimidad habéis derrochado Dios y la vida os lo recompensaran.
Dolores, hijitos; no lloréis, no sufráis. Lo irremediable no debe haceros penar. Cuídate, no estás bien y los hijitos te necesitan ahora más que nunca. Bésalos por mí, tanto como yo les hubiese besado; erais el cariño y la preocupación más honda y dulce de mi vida.
Continúa su educación llevándolos siempre por la senda de la honradez, dignidad y nobleza por la que ya caminan impulsados por la ejemplaridad de nuestras vidas sencillas.
Solo por vosotros me cuesta tristeza abandonar la existencia y un dolor infinito me acongoja el pensar en los días que os esperan. Pero ¡animo y valor!. Ya vendrán para vosotros y para todos días mejores y mi nombre de sacrificado recuperara el rango moral que me pertenece y que no habrá logrado manchar nadie. Todo este pueblo me conoce y sabe que mi corazón solo tuvo capacidad para el bien.
Adivino el sentimiento general que producirá mi sacrificio en ese pueblo tan poco comprendido y mal interpretado por algunas gentes. Vaya también para él, mi amorosa despedida.
Muero por haberle servido, no en sus violencias ni en sus pasiones posibles, sino en sus humanas apetencias y justas necesidades. Mi obra, mi nombre y mis sueños, ahí quedan. no ignorados ni aun entre los adversarios que tan ligeramente han dado margen a este desenlace.
Oye, Dolores. En este instante supremo, como estimulo para morir orgulloso de mí mismo, vienen a mi memoria todas aquellas instrucciones hijas de mi iniciativa merced a las cuales sembré con entusiasmo entre tantos desvalidos, el lenitivo para sus dolores, la saciedad de su hambre, la moralidad a su conducta y el freno a sus pasiones. Esto me hace estar contento de mí mismo en esta hora suprema de mi vida. ¿Y mis niños de las escuelas? Trozos de corazón que fui dejando en mi camino.
Hijitos, imitadme siempre en mi conducta para con todos. Perdonad como yo les perdono, hasta a quienes os quitan mi amparo, mi cariño y os arrancan las más dolorosas lágrimas de vuestro vivir.
Gonzalo, estudia y trabaja, hijo mío. Por mama, por tus hermanos, por ti. Se digno de Serafina siempre y piensa que por sus virtudes y su abnegación yo la hubiera llamado con satisfacción, mi hija muy querida.
Amosito, quiero que estés sereno y sufras el dolor de mi muerte, con el estoicismo prudente y digno, con que yo vivo mis últimos instantes. Llevaos bien todos los hermanos, como hasta ahora y mimad a mama, cuya situación actual tanto lo necesita.
Lolita, mi hijita. Se siempre digna, limpia y honesta como eres. Estudia, lee y aprende. Así honrareis la memoria de papa y todos os seguirán queriendo como hasta aquí.
Paquito, hermoso. Yo sé que me necesitabas como todos, para completar vuestra formación personal y profesional pero ya que yo falte, obedeced a mamá, y a ese puñado de nobles amigos, entre los que hallareis consuelo, ayuda moral y dignos y saludables consejos.
Mi Aurorita, mi vida. Ya no serás como decías "la niña de mi vejez", pero te queda mamá y los hermanitos. Apoya en ellos tu cariño y tu ilusión.
¡Cuánto os quiero a todos! ¡Cuantos besos y ternuras me llevo en el alma, sin poder expresarlas y enviároslas de hecho como testimonio de mi cariño inmenso!
Tened todos en vuestra pena la dignidad y la prudencia más exquisitas y tened la seguridad y la esperanza de que la Justicia Eterna, velara por vosotros y por todos hoy y en el porvenir.
Conste que estoy tranquilo a pesar de que os pierdo y de que confiado, más en la situación serena de mi conciencia que en la justicia de los demás, llegué a creer como me decíais en la conmutación de mi condena.
La suerte no lo ha querido. ¡Cúmplase la voluntad de lo Alto y que Él demande a quien corresponda la responsabilidad moral de mi muerte.
Constante, hermano querido, no decaiga tu ánimo ni tu ilusión de vivir. Te necesitan todos; los tuyos y los míos, que desde ahora son tuyos también. Te instituyo heredero de mi paternidad, para guía y amparo de mis hijos. A la hermana, ¡pobrecita! Qué tenga mejor suerte que hasta ahora y vea pronto con ella a sus hijos y a su pobre marido. Yo voy a unirme con nuestros viejos y con nuestros hermanos.
Consuela a Dolores y a mis hijos. Que no me lloren Que me recuerden y me imiten en la conducta moral que mi vida señala
A Sotillos, Feli, Fina, Anita y familia; a la abuela Petrilla, Maldonado. A Juliana, tus hijos, Miguel. A todos con mi despedida eterna, les envío gratitud cariño, cuanto puedo dar en esta hora póstuma de mi vida.
¡Cuantas cosas os diría! Sois mi vida mi mayor asidero a ella. No sufráis y sed como fui con todos, hasta con los adversarios y si algún día mis restos pueden descansar eternamente en Vallecas, llevadme a su cementerio y así estaré cerca de lo que tanto quiero y del pueblo en cuyo servicio rindo el tributo de mi vida.
Adiós a todos y para siempre. En el último fulgor de mi vida corresponder al ultimo adiós a vosotros amados míos.
Os envío como ultimo testimonio de cariño, mis besos más puros más amantes más dignos de la pasión nobilísima que vuestro recuerdo inspira a mi corazón.
Dolores, hijitos, no sé como terminar, aun no creo que estas son mis ultimas palabras y sin embargo así es. Que la suerte os haga leve esta pena y la vida os depare motivos de pronto y eficaz consuelo. Yo os bendigo y os despido para siempre, queriendo dejaros en estos renglones todo lo bueno, todo lo mas amante de mi ser, para que viva eternamente entre vosotros y sea vuestro amparo y vuestro consuelo en los días más amargos del futuro. Y en la aurora de paz y de justicia que ha de llegar para nuestra amada patria y para vosotros los que sin culpa ni motivo, recogéis esta cosecha de pasiones y este quebranto incomparable.
¡Adiós, adiós todos, alma de mi alma, millones de besos y ternuras de este infortunado que os adora y ve acercarse el momento de morir. Sed buenos. Hasta la eternidad
Amós

Amós Acero, una vida por Vallecas (Cástor Bóveda. Ediciones de La Torre) 

ROMÁN FRANCISCO APARICIO PÉREZ (23-11-1939)


El Ayuntamiento argandeño, en colaboración con la Universidad de Alcalá de Henares y gracias a la excelente labor desarrollada por el Archivo Municipal, ha editado “El cuaderno del maestro”. En él se recogen los trabajos elaborados entre 1922 y 1932 por alumnos de la escuela argandeña del profesor Román Aparicio al que se homenajea con esta obra personalizando un reconocimiento que se hace extensible a todos los buenos maestros que han puesto su saber al servicio de la enseñanza. La Universidad de Alcalá de Henares fue el marco en el que se presentó “El cuaderno del maestro” y la exposición “La escuela de la memoria”, que acompaña a la publicación trasladándonos a las aulas de comienzos del siglo XX. Allí se dieron cita, docentes argandeños, responsables políticos, profesionales de la enseñanza universitaria y de la investigación, y la familia de Román Aparicio, el que fuera maestro de la Escuela nº2 de Arganda. En la presentación tomaron parte el rector de la Universidad alcalaína, Virgilio Zapatero; el alcalde de Arganda, Ginés López; y el catedrático de Historia, Antonio Molero. Además, junto a ellos se encontraba el director del Archivo Municipal argandeño, Julio Cerdá, responsable en buena medida de la edición de estos trabajos escolares en homenaje al fallecido maestro de la localidad. ROMÁN APARICIO Cerdá es el encargado de resumir en unas cuantas líneas la vida del ilustre maestro que quedó en la memoria de muchos argandeños. Su nombre completo era Román Francisco Aparicio Pérez y nació en Ciempozuelos en 1892. Su padre, Francisco, y su madre, Esperanza, fueron también profesores en la localidad y a ellos se unió en 1919 tras completar su formación en la Escuela Normal de Maestros de Toledo y tener un primer contacto con la labor pedagógica en Ciudad Real y Guadalajara. Román Aparicio consigue ser titular de la Escuela Unitaria de niños nº2, una escuela ubicada en la calle Tiendas en la que se encontraban matriculados unos 125 alumnos de diferentes edades, que compartían aula y cuadernos. Los principios de la “Escuela Activa”, una renovación pedagógica que comenzó extenderse en las primeras décadas del siglo XX guiaron su magisterio que se vio enriquecido con su conocimiento de la “Escuela nº10 de Bruselas, un centro de referencia de la época”. Se podría decir que su viaje de aprendizaje y enriquecimiento por Francia y Bélgica, no sólo repercutió en los alumnos en los conocimientos y el modo de mostrarlos de su profesor, sino que además supuso un hermanamiento de ambas escuelas. La práctica de la enseñanza de Román Aparicio supondría siempre una corriente de aire innovador alejada de la rigidez que podía caracterizar a otras escuelas de la época. INNOVACIÓN DENTRO Y FUERA DEL AULA Como explica el Rector de la Universidad de Alcalá, Román Aparicio mantuvo a lo largo de su vida un compromiso con una enseñanza viva, eficaz y esencialmente educadora. Tenía un “único objetivo, el acostumbrar al niño a la observación, al razonamiento y a la reflexión, enseñándole a aprender por sí mismo, haciendo de la escuela un privilegiado espacio de convivencia; introduce actividades libres para desarrollar la imaginación, el espíritu de iniciativa y la creatividad, siendo además la tolerancia una de sus virtudes importantes”, añadió Zapatero. “Se trata de un hombre capaz de romper, con una audacia desconocida hasta el momento, las rígidas y anquilosadas formas de educación existentes de la época en al que vivió”, explicó el alcalde argandeño. “Román Aparicio buscaba el acercamiento de los niños a la vida, descubrirles el mundo a través de, por ejemplo, una simple fórmula matemática, de unas coordenadas geográficas, de la observación del milagro de la naturaleza que sostiene nuestras vidas”, dijo López. En el aula de Aparicio existía la coeducación, tanto él como un amigo habían decidido que las niñas podían compartir pupitre con los niños y sus hijas asistían a sus clases. “Los juegos educativos, los trabajos en grupo en forma de talleres y los cuentos vivos”, con los que se fomentaba el desarrollo de la imaginación de los alumnos, eran parte de sus técnicas; sin olvidar que ya puso en práctica lo que ahora conocemos como actividades extraescolares. Este maestro se implicó en la vida del municipio junto a sus alumnos. Creó una Sociedad Local de Deportes, puso en marcha una Biblioteca, intenta organizar conferencias, realiza exposiciones escolares, inicia una caja postal de ahorros, organiza representaciones teatrales, pone en marcha una instalación pluviométrica de donde los chavales recogen datos para los agricultores y abre un pequeño museo “donde consigue reunir una notable muestra de productos locales que sirven como instrumento de trabajo en las lecciones de las cosas”. RECONOCIMIENTO Y POLÍTICA Román Aparicio fue bien entendido por sus compañeros de profesión. Inspectores y responsables educativos alabaron su trabajo, mientras que su criterio vanguardista provocaba la incomprensión por parte de las autoridades y los poderes locales, y de algunos que no dudaban en plantear denuncias, por lo general anónimas, que la inspección resolvía a su favor. Como muestra del apoyo que recibía por parte de la profesión se encuentra el premio otorgado por la revista “El Magisterio español” a Aparicio y a sus alumnos en un concurso nacional en el que compitieron los trabajos elaborados por los escolares. Desgraciadamente, el futuro de este ejemplar maestro, como la de tantos otros españoles, se vería truncado por el inicio de la Guerra Civil española. Años antes, Román Aparicio se había significado políticamente como presidente de la agrupación local de un partido muy ligado a la Institución Libre de Enseñanza, el Partido Republicano Radical Socialista, como explica Julio Cerdá en el relato contenido en “El cuaderno del maestro”. En 1937, en plena guerra, el profesor dirige la primera campaña contra el analfabetismo en la comarca y se convierte en Inspector Delegado de Enseñanza Primaria en 18 pueblos de la zona. Coincidiendo con el final de la guerra, Aparicio llegó a ser presidente local y consejero provincial de Izquierda Republicana, el partido que impulsara Azaña. Al terminar la contienda, el maestro es encarcelado en el Colegio Calasancio de los Padres Escolapios, en la calle General Díaz Porlier de Madrid. Allí, ocupa sus últimos días de vida en enviar a su hijo pequeño, Román, textos e ilustraciones con las que continuar su enseñanza. El 23 de noviembre de 1939 es fusilado. Semanas después, ya demasiado tarde, un documento habla de la conmutación de su pena. “Por muchos años que pasen seguiremos siendo deudores de aquellos maestros que, como Román Aparicio, entregaron su vida en su firme compromiso por defender un modelo de enseñanza avanzado y progresista”, comentó el rector alcalaíno. “Estábamos estudiando y vinieron unas señoras y un señor que enseguida vimos que era el señor inspector. Luego pidió el diario y lo vio y dijo que estaba muy bien y le gustaron las cartas que enviamos a la Escuela 10 para la Fiesta de San Nicolás y también los resúmenes de los clásicos y nos dio la enhorabuena por lo que sabíamos y por el maestro que teníamos, nos dijo que era el mejor de España y que le quisiéramos mucho y lo conserváramos pues no podía haber otro mejor. Todos estábamos muy contentos. Además, dice que va a pedir una Real Orden para premiar a don Román y que iba a ver si podía premiarnos a nosotros llevando un grupo con nuestro maestro y él a Bélgica a ver a nuestros amiguitos de ese país. Ahora estamos deseando de salir para decirlo por todo el pueblo y que sepan que don Román, mi maestro, es el mejor y eso ya lo sabíamos nosotros”. Relato de uno de los alumnos de Román Aparicio tras la visita de la inspección educativa. “Aprovechando los jueves de las tardes agradables de invierno y las deliciosas de primavera y algunas mañanas, la escuela se desplazaba allí donde convenía para desarrollar el plan trazado de antemano, que bien pudiera ser: a.- para realizar prácticas de agrimensura como puro entretenimiento útil, que pronto fue solicitado con fin determinado por algún familiar de los niños. b.- para la enseñanza de la geografía local y regional, poniendo en actividad la observación de accidentes y fenómenos. c.- visitas a fábricas, canteras, etc, para satisfacer la curiosidad natural, acrecentar la formación intelectual y suscitar problemas económicos. d.- para hacer amar el campo y llevar sentimientos de admiración y cariño hacia la gente que le trabaja. e.- como necesidad higiénica. f.- para poner al niño en contacto con la naturaleza que tantas bellezas encierra, procurando como pedía R. Tagore, que el niño la contemple libre y no encerrado durante los más bellos años de su vida”. El maestro Román Aparicio programaba en aquella época lo que hoy se conoce como actividades extraescolares.

COLEGIOAPARICIO 

jueves, 26 de junio de 2008

miércoles, 25 de junio de 2008

RICARDO ZABALZA ELORGA (24-02-1940)


Carta y cuaderno escritos en prisión.

Reflejan parte de las cartas escritas por Ricardo Zabalza a su hijo. Cedidas por Eva Colorado.
Cartas de capilla de Ricardo Zabalza dirigidas a su esposa Obdulia y a sus padres (Cedidas por su hijo D. Abel Zabalza Bermejo)


Ricardo Zabalza y su esposa Obdulia Bermejo.



Febrero 24-1940.
Mi queridísima Obdulia:
Unos renglones para darte una mala noticia. He sido juzgado por los tribunales correspondiéndome la última pena. Ignoro cual será mi suerte, pero vale más estar preparado para lo peor. Los antecedentes de otros amigos, no son para sentirse demasiado optimistas y yo he mirado siempre esta eventualidad con valor y serenidad y así deseo que lo hagas tú. Tienes una labor grande que cumplir al lado de nuestro hijo que es el criarlo y educarlo sí -contra las esperanzas que todos podamos formularnos- Me tocará a mí estar eternamente ausente de vuestro lado. La vida es lucha y el perderla no es más que un accidente en el combate. Por eso hay que estar siempre listos para afrontarlo.
Os escribo estos renglones a vuela pluma. Los ampliaré más adelante con nuevas impresiones, ¿optimistas? ¿pesimistas? Veremos. Recibe muchos besos de quién ahora es tuyo y de nuestro pequeño.
Ricardo"


"Mis queridos padres:
Cuando leáis estas líneas yo no seré más que un recuerdo. Hombres que se dicen cristianos lo han querido así y yo que nunca hice daño a nadie a sabiendas me someto a esta prueba con la misma tranquilidad de conciencia que presidió mi vida entera.

Vosotros en vuestra sencillez religiosa no os explicaréis como un hombre que ningún crimen cometió - el propio fiscal lo reconoció así en su informe- y sobre el que no existe tampoco acusación de hecho vergonzoso alguno, pueda sufrir la muerte que me espera. Para comprenderlo, recordad a mi hermano Javier. Él también era bueno, trabajador y noble y ya sabéis lo que hicieron con él. Pero la muerte de los hombres justos no debe producir pena. Vosotros creéis en una Divinidad llena de amor y mal podría serlo si castigara a los buenos, mucho más cuando Cristo murió mártir de sus doctrinas. Miles de hombres han seguido después su ejemplo y nosotros vamos por la misma vía, dando la sangre por nuestras ideas que también quieren el amor y la fraternidad humana, pese a cuanto digan los calumniadores.

Yo os ruego que me perdonéis si alguna vez -también sin pensarlo- deje de cumplir mis deberes de hijo. Me voy sin rencor. He recibido muchos agravios en el cuerpo y en el espíritu; pero yo los he olvidado todos.

Quedan mi mujer y mi hijito Abel. Sé que mientras viva Obdulia será capaz de sacar adelante al niño y hacer de él un hombre como yo; pero quisiera que vosotros le profesarais cariño y os ayudarais mutuamente. Obdulia tiene el corazón muy generoso y el nene promete un carácter como el de mi mujer y el mío. En la última carta que me escribía me decía que recibieron la foto de la mamá y que Abelito la llamaba "abela". Queredles porque lo merecen.

Dejo unas cuantas fotos del nene y de Obdulia. Encargaré que os las mandaran a vosotros. Es mi último recuerdo. Una foto de la mamá, de mi compañera y de mi hijito me acompañaran a la tierra.

Por respeto a vuestras creencias guardé entre mis papeles la estampa que Carmen me mandó hace meses. Allí se quedó: ya veis para lo que ha servido.

Queridos padres: valor y ánimo. Mis hermanos os ayudarán y consolarán. Voy a unirme a Javier en la paz del martirio y del descanso. El pulso firme con que os escribo, os dirá cual es el estado de mi conciencia. Ella es una juez incorruptible y me dice que soy inocente. Os envío todo mi cariño en un abrazo.

Ricardo.

En Capilla 24 de Febrero de 1940."



Ricardo Zabalza, magnifico tipo de navarro era maestros de escuela. Culto, inteligente, fue siempre hombre abnegado.(...) En la comisaría fue apaleado estúpidamente. Los cargos que se le hicieron en el consejo de guerra fueron terribles: diputado socialista, miembro de la dirección de la UGT, gobernador civil de Valencia, intentó hablar en el consejo para replicar a los jueces y se lo impidieron.” Fuente Archivo Amaro del Rosal. Fundación Pablo Iglesias...."Todos los bienes habían de pasar a formar parte del gran almacén comunal (que se habilitaba en la iglesia del pueblo) y el que se custodiaba con celo. La idea de la socialista Federación de Trabajadores de la Tierra, organización que había experimentado un gran desarrollo durante la República, gracias a la esforzada acción de Ricardo Zabalza, no difería en muchos aspectos de la sostenida por los anarquistas. Para los socialistas, la "colectivización- según palabras del propio Zabalza- es el único medio de seguir adelante. En el presente estado de cosas no podemos pensar en la parcelación"....
Rafael Abella. La vida cotidiana durante la Guerra Civil. La España republicana.

"La madrugada del 23 de febrero de 1940 Ahora bien, el inicio de esta historia bien podría situarse en la madrugada del 23 de febrero de 1940. Pese a que la guerra civil había terminado casi un año antes, en la cárcel de Porlier (Madrid) fueron ejecutadas tres personas: el último presidente del Partido Socialista, José Gómez Osorio, elegido como tal en Madrid por representantes de distintas Federaciones provinciales en el momento crítico del final de la guerra; el gobernador civil de Valencia desde 1937, Ricardo Zabalza; el republicano Serrano Batareno (Batanero), y un joven anarquista. El destino quiso que aquéllos condenados a muerte pasaran a hacer capilla, la noche anterior a su fusilamiento, en la cárcel donde estaba preso el último presidente de las Juventudes Socialistas, Sócrates Gómez (Vigo, 1914), hijo de José Gómez Osorio, quien vivió con ellos aquellas últimas horas. Gómez Osorio se despidió de su hijo con amargura y, consciente del destino que le aguardaba, transmitió a Sócrates el mandato de reorganizar el Partido Socialista con la autoridad que le confería el ser su padre y el último presidente de la Comisión Ejecutiva del PSOE en el interior de España. Al alba, una descarga cerrada de fusilería ponía fin a la vida de Gómez Osorio, Zabalza, Serrano Batareno (Batanero) y el joven anarquista. Sócrates, escuchó desde su celda el bramar de los fusiles.
La historia cuenta que lloraba, pero recogió el testigo." http://www.xornal.com/article.php3?sid=20071030150203

“Ricardo Zabalza era el primo de mi madre Amparo Bernal Zabalza . No sé nada de él sino que mamá estaba con él durante la guerra . Ella lo dejó en marzo 1939 y pudo escaparse en Argelia a Oran . Yo recuerdo cuando ella decía :" Mataron a Ricardo" La compañera de Ricardo se llamaba Obdulia y tenían un hijo : Abel. Obdulia vivió en Oran con su hijo. En 1961 al terminarse la guerra de Argelia, Obdulia y Abel vinieron a Francia a Bordeaux. “ (Testimonio familiar.)

“Ricardo Zabalza estaba casado con Obdulia Bermejo, quien con su pequeño hijo Abel se fue al exilio a Orán (Argelia), donde con muchas estrecheces, cosiendo de día y de noche, consiguió ir sobreviviendo. Pasados bastantes años se fueron a vivir a Francia, donde el hijo, Abel Zabalza Bermejo, sigue viviendo. Ricardo Zabalza conoció a Obdulia Bermejo en casa de la diputada por Badajoz, aunque nacida y residente en Madrid, Margarita Nelken, ya que en su casa trabajaba Ricarda Bermejo, hermana de Obdulia, quien sería tras el casamiento de Obdulia cuñada de Ricardo Zabalza.” (Javier de la Puerta)

"Figúrate que un día fusilaron, estando yo allá, a Ricardo Zabalza, director de la Reforma Agraria. Su mujer, al oír la noticia, se desmayó. En aquel momento entraba Tomé. La hizo pasar a su despacho. Pero señora, levante el corazón si no pasa nada. Y la señora, creyendo en la esperanza, levantó los ojos y el cristianizador de la cárcel de Porlier le dijo: Señora, debe usted sentirse feliz. Su marido está en el cielo." Ricardo Zabalza, fue un dirigente socialista que organizó la Federación de los Trabajadores de la Tierra al comienzo de la II República y seguidor de Largo Caballero. Llegó a ser Gobernador de Valencia y acabó con la escisión de la UGT.
De "Memoria de la Melancolía" de Mª Teresa León.

Una biografía por Manuel Ferrer,
"Político y sindicalista navarro, nacido en Erratzu (Baztán) el 27 de enero de 1898. Cursó estudios de Magisterio. Emigrante en Argentina, desempeñó varios trabajos: descargó sacos de trigo en el puerto de Buenos Aires, ejerció de capataz en el recuento y control de embarques, enseñó en escuelas de algunos pueblos. De regreso a España, en 1930 se estableció en Jaca donde residían sus hermanos mayores. De allí pasó a Pamplona, donde colaboró en los primeros momentos de la expansión socialista durante la Segunda República. Ocupó cargos de responsabilidad en la Federación Socialista de Navarra, de la que fue Vicepresidente, y en la Federación Provincial de Sociedades Obreras de la UGT , en la que actuó como Secretario. Después de la reorganización de la Federación Nacional de Trabajadores de la Tierra (FNTT), en marzo de 1933 fue designado para desempeñar el Secretariado Provincial. En noviembre figuró como candidato por el Partido Socialista Obrero Español de Navarra en las elecciones legislativas para las segundas Cortes republicanas. Aunque no obtuvo el acta, fue el más votado de los cinco socialistas que integraban la lista del Partido. A fines de año tuvo problemas con la justicia, como consecuencia de la denuncia de un artículo suyo aparecido en "¡¡Trabajadores! !" -órgano de la UGT navarra-, que el fiscal estimó injurioso para el Presidente de la República e incitativo a la rebelión. En 1934 entró en la Comisión Ejecutiva de la UGT y fue promovido a Secretario General de la FNTT, en sustitución de Lucio Martínez Gil. Desde este puesto coordinó la fallida huelga general en el campo, que la UGT decretó en el verano; y, también en calidad de miembro de la Comisión Ejecutiva de la UGT , se vio envuelto en los preparativos revolucionarios de octubre de 1934 y en la consiguiente represión: en enero de 1935 ingresaba en la Cárcel Modelo de Madrid de la que saldría al cabo de pocos meses. Su trabajo al frente de la FNTT le llevó a emprender varios viajes por Andalucía y Extremadura, en unos meses en los que la situación política y social de España estaba muy deteriorada, y en los que Rafael Salazar Alonso, desde el Ministerio de Gobernación, debía emplear mano dura para hacer frente a un abierto desafío al Gobierno en el que aparecían implicados muchos sectores sociales y políticos. Ese contacto con las provincias extremeñas justificará su presentación como candidato por Badajoz en las elecciones que se celebraron en febrero de 1936. Conseguida el acta de diputado, intervino activamente en el debate en torno al proyecto de ley sobre rescate de tierras comunales. El estallido de la guerra civil le sorprendió en Madrid. Armado de un rifle, tomó parte en el asalto al Cuartel de la Montaña. Poco después se trasladó a Badajoz, donde organizó el batallón campesino "Pedro Rubio". Requerido por Largo Caballero, aceptó el nombramiento de Gobernador Civil de Valencia en las difíciles circunstancias que precedieron al traslado a esa capital del Gobierno de la República. Ya antes, con motivo de la formación del Gobierno de Largo, en septiembre de 1936, había sonado su nombre entre los candidatos para ocupar la cartera de Gobernación que, finalmente, se confiaría a Galarza. No duró mucho su permanencia en el Gobierno Civil de Valencia. Pronto abandonaba el cargo para ocuparse de los problemas a que debía hacer frente la FNTT en la difícil coyuntura bélica. Zabalza impulsó la organización y orientación de cooperativas agrícolas; frutos de esa dedicación serían la revista "Colectivismo" , de la que fue fundador y principal animador, y el Congreso de Cooperativas Agrícolas que se celebró en Valencia y que dio origen a la Unión Central de Cooperativas Agrícolas, que pretendía coordinar la compra y venta de los productos de las cooperativas. Paralelamente a estos trabajos, desempeñó un papel discreto y moderado en las delicadas negociaciones con las que se intentó poner remedio a los enfrentamientos en la cúpula de la UGT , que se habían iniciado en octubre de 1937: aunque alineado en el sector caballerista, que se oponía a la Ejecutiva que presidía el prietista González Peña, colaboró en las gestiones realizadas en Valencia en enero de 1938, que permitieron alcanzar un acuerdo satisfactorio. Sus convicciones políticas, casi siempre próximas a la línea caballerista, le conducirían a un progresivo distanciamiento con respecto a las directrices del Gobierno Negrín: manifestadas esas reticencias ya en los meses de septiembre y octubre de 1938, acabó por oponerse frontalmente y expresar su coincidencia con quienes apoyaban la sublevación del coronel Casado. En el mes crítico de marzo de 1939 trabajó intensamente para organizar la evacuación de militantes socialistas y de sus familias. Precisamente en el ejercicio de esas tareas, en Alicante, se vio sorprendido por la llegada de los italianos. Internado en el campo de concentración de Albatera, fue luego trasladado a la cárcel de Porlier. El 25 de febrero de 1940 moría fusilado en Madrid. Horas antes había escrito dos emotivas cartas -a sus padres y a su hermano Antonio- en las que expresaba su dolor ante una condena que consideraba injusta: "el pulso firme con que os escribo -se dirige a sus padres- os dirá cuál es el estado de mi conciencia. Ella es un juez incorruptible y me dice que soy inocente". Su cadáver fue conducido al cementerio del Este. "
'La generación del sacrificio', primera biografía socio política dedicada a la figura de Ricardo Zabalza, "uno de los personajes más significativos de la izquierda socialista 'largocaballerista', a lo largo de la República y de la Guerra Civil. (...) Con esta biografía, el autor ha querido recoger, sobre todo, la faceta "más humana y personal de Zabalza", a través de las decenas de entrevistas que durante años ha realizado a historiadores, personas de su entorno y familiares, entre ellos a su hijo, que tenía sólo año y medio cuando Zabalza fue fusilado. El título de la obra, 'La generación del sacrifico', recoge una frase del propio Zabalza minutos antes de morir, cuando le dice a su mujer que éste es el "precio que debemos de pagar porque nuestras ideas el día de mañana se lleven adelante". Para documentarse, Emilio Majuelo ha estudiado durante doce años gran cantidad de archivos de Argentina y Holanda y ha realizado más de 50 entrevistas. La narración no termina en 1940 con la muerte de Zabalza, sino que continua hasta la desaparición de las personas que le conocieron y que siguieron manteniendo su recuerdo hasta la transición.

Homenaje en su pueblo natal

JUAN FIDEL LOSA PETITE (27-04-1940)

Juan_Fidel_Losa_Petite
(...)Me habían contado sobre él en la familia, pero en general era un tema que yo notaba sobre el que pasaban "de puntillas".. Ahora lo entiendo. Su familia era "de derechas" y su lucha por la libertad no ha sido valorada en su justa medida. Me he informado sobre él...era un hombre culto, inteligente, profundo y, por encima de todo, tolerante y libre. Era docente, pero poco pudo enseñar sobre libertades, sobre tolerancia y fraternidad porque la saña del fanatismo le arrebató, muy joven, la vida. Desde aquí, sesenta y siete años después de que le mataran vilmente por luchar contra la sinrazón, le rindo homenaje; humilde pero muy sentido homenaje por haber sido un hombre libre, amante de la justicia, de la igualdad y de la fraternidad entre los hombres. Le llamaron "rojo" por ser justo, humano y de izquierdas. Gracias por dejar tu vida por las libertades.(...)Sé muy poco sobre él, solamente conozco los pocos datos que me ha transmitido mi madre (era su tío y prácticamente ni le conoció).Juan Fidel Losa Petite nació en Castrejón de Trabancos, provincia de Valladolid en el año 1894. Su padre se llamaba Fidel Losa, abogado y militar, y su madre Tomasa Petite, maestra nacional. La familia de su padre era una familia de alto extracto social, conservadores en general, pero, paradójicamente quizás, con una alta sensibilidad social. Lo se por detalles y anécdotas que mi madre me cuenta de su abuelo (mi bisabuelo) y padre de Juan Fidel, por ejemplo, que en el ejercicio de su profesión, su despacho se llenaba de personas con pocos recursos porque sabían que él les ayudaba sin cobrarles nada, de tal manera que muchos días acababa su trabajo de madrugada. Acabó teniendo esa fama en su entorno y era conocido por todos como Don Fidel, el abogado de los pobres.Su padre se casó con su madre ya mayor, había una diferencia de edad de unos veinte años, y es que él tuvo una familia anterior (su mujer y varios hijos) que murió en un naufragio haciendo el viaje Cuba-España, cuando Cuba todavía era colonia española; según se cuenta en la familia, fueron tragados por el mar. Parece ser que Fidel (el padre) quedó tan desolado y hundido que lo dejó todo y se refugió en la casa familiar en el pueblo vallisoletano. Tras un tiempo de estar allí intentando superar la terrible tragedia, conoció a una joven maestra (mi bisabuela) con la que se casaría y con la que tendría cinco hijos (uno de ellos, Juan Fidel). Se trasladaron a la provincia de Toledo por cuestiones de destino laboral de mi bisabuela.Juan Fidel, por tanto, pasó su infancia en Toledo, y creo que, al cabo de unos años, se trasladó a Madrid junto con toda la familia; vivían en la calle Don Ramón de la Cruz.Fidel estudió Filosofía y Letras o Magisterio (no estoy segura) y trabajó como maestro de escuela durante algunos años. Se casó con una madrileña llamada Pepita y tuvo dos hijos, Fidel y Josefina que eran muy pequeños cuando él fue fusilado.Se hizo policía republicano cuando empezaron los disturbios contra el gobierno legítimo de la República, y tras comenzar la guerra civil, tomó partido en la contienda afiliándose a la CNT, creo que, en parte, por la influencia de una amigo suyo llamado Benigno Mancebo. Se que también se afilió al Movimiento Antifascista Internacional. Por lo que se cuenta en el libro “Nosotros, los asesinos” de Eduardo de Guzmán, parece ser que pasó la guerra en Madrid luchando hasta el final. Cuando se produjo la derrota republicana se marchó junto a otros muchos compañeros a Alicante para intentar huir de la represalia fascista. No lo logró y fue apresado y llevado de vuelta a Madrid a la cárcel de Porlier. Allí sufrió crueles e inhumanas torturas hasta que fue fusilado el día 27 de abril de 1940, con cuarenta y cinco años y destrozado física, psicológica y humanamente por sus torturadores.Mi madre me cuenta que sus dos hermanos (Andrés –mi abuelo- y Antonio) fueron a recoger su cadáver tras el fusilamiento, aunque es un dato que no tengo contrastado. También me cuenta que su madre –Tomasa- fue a hablar con el cura que supuestamente le confesó antes de morir para saber algo y consolarse de algún modo (era muy católica); y el cura le dijo que podía quedarse “tranquila”, que había muerto en la gracia de dios. La pobre mujer, imagino, se sentiría reconfortada ante tanto dolor, aunque poco tiempo después murió.Su familia en general era bastante conservadora y todos, excepto él, lucharon en el bando contrario. Él fue el único que tomó partido por las libertades. Mi abuelo y el resto de los hermanos estuvieron en el otro bando, alguno de ellos muy implicado; no se lo reprocho, eran muy buenas personas, pero engañadas al creer que defendían los buenos valores al defender el totalitarismo. Por eso le concedo a Fidel el enorme mérito de haber luchado por la libertad, por los derechos civiles y por la justicia social, a pesar de haber estado casi siempre rodeado de ideas diferentes. Ahora se que era un hombre de bien, luchador incansable y muy comprometido con la justicia y contra la tiranía. Dejó su vida, como tantos compañeros, pero dejó también para la posteridad su lucha y su compromiso por los derechos humanos y por la libertad. Gracias Fidel.
(Testimonio de C. B.)


Losa Petite Fidel 
Fidel durante su Consejo de Guerra.


familia_JFidelLosaPetite Fidel con sus padres y hermanos.