jueves, 26 de junio de 2008

JULIÁN ZUGAZAGOITIA MENDIETA (09-11-1940)

(Bilbao, 1898 - Madrid, 1940) Periodista y político español. Fue diputado a Cortes por Badajoz en 1931 y por Bilbao en 1936, en ambas ocasiones por el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y redactor del diario El Liberal de Bilbao, propiedad de Indalecio Prieto, con quien mantuvo una estrecha amistad; también dirigió el periódico El socialista de Madrid (1932-1937).
Fue Ministro de la Gobernación en el primer Gobierno de Juan Negrín, desde mayo de 1937 a abril de 1938. En 1937 asistió al II Congreso Internacional de Escritores Antifascistas celebrado en Valencia, Madrid y Barcelona. Tras cesar como ministro desempeñó el cargo de secretario general del Ministerio de Defensa. Terminada la contienda se exilió a Francia, donde fue detenido por la Gestapo cuando los alemanes ocuparon el país vecino. Trasladado a España, fue entregado a las autoridades franquistas, juzgado en Madrid por un consejo de guerra, condenado a muerte y ejecutado.
Fue autor de innumerables artículos de prensa y de varias obras entre las que destaca Guerra y vicisitudes de los españoles (Barcelona, 1977), titulada en su primera edición Historia de la Guerra de España (Buenos Aires, 1940), sin duda, su obra más cualificada, excepcionalmente objetiva a pesar de que la escribió meses después de finalizar el conflicto español. Otras obras destacadas son Una vida heroica: Pablo Iglesias (1926), Una vida humilde: Tomás Meabe (1927) y las novelas Una vida anónima: vida del obrero (1927) y El asalto (1930).

Fue fusilado en las tapias del Cementerio del Este el 9 de noviembre de 1940.


Zugazagoitia las fosas de la cultura
"[...] Julián Zugazagoitia, fue precursor de la novela social con Una vida anónima (1927). Un mérito que ha pasado casi desapercibido, seguramente por pertenecer a una generación de represaliados, la de prosistas del 27. Entre ellos se encuentran asimismo J. Díaz Fernández, Carranque de los Ríos, López Pinillo, Ciges Aparicio, Joaquín Arderíus, César M. Arconada, Benavides y otros. La mayoría marcharon y murieron en el exilio, aunque algunos, como Zugazagoitia y Ciges Aparicio serían fusilados, el primero, como ya he dicho, en Madrid, el segundo en Ávila. En estos autores casi desconocidos se hallan representadas las tendencias literarias e ideológicas que defendieron el compromiso social en la literatura en un momento en que arrasaban las vanguardias en toda Europa.
La obra narrativa de Zugazagoitia, en la que prima lo testimonial, se circunscribe a tres novelas: Una vida anónima (1927), El botín (1929), y El asalto (1930). En Una vida anónima, el protagonista es un obrero metalúrgico que se difumina en la gran historia de su tiempo, sin contar para nada en el proceso que se va tejiendo a su alrededor. Con esta novela, Zugazagoitia inaugura la corriente de la novela de compromiso que ya contiene, parcialmente, muchos de los elementos de lo que en los años cincuenta se denominará como narrativa social. Es, pues, un pionero dentro de un género que gozó de gran éxito durante más de dos décadas, y que hoy, bajo diferentes formas narrativas, sigue vigente.
Por otra parte, el ilustre vasco aún tiene otra faceta por la cual merece el reconocimiento literario: la de innovador en la técnica de novelar. Acerca de esto dijo el escritor José Díaz Fernández en el periódico El sol (8 -6-1930), aludiendo a la novela El asalto: "El procedimiento empleado por el autor, combinando historia y ficción, es realmente nuevo entre nosotros los españoles, y puede servir para dar un radio más extenso a este tipo de literatura obrerista. La entrada de elementos nuevos en el agotado campo de los asuntos novelescos significará probablemente, un enriquecimiento del género".
Hay que añadir que Julián Zugazagoitia dedicó su vida, desde edad muy temprana, no sólo a la pluma sino también al socialismo. En abril de 1931 fue elegido concejal del ayuntamiento de su ciudad natal, hecho con el que se inicia su vida política pública. Llegó a ser ministro de la Gobernación en el gabinete formado por Negrín el 17 de mayo de 1937, puesto en el cual permaneció hasta abril de 1938. Desde este año hasta el final de la guerra, desempeñaría la Secretaría General de Defensa Nacional.
Tras la ocupación alemana de Francia, Zugazagoitia fue detenido en París por la Gestapo, que lo entregaría a las autoridades franquistas españolas. Más de un año después de terminada la guerra, en noviembre de 1940, era fusilado, tras un juicio sumarísimo, en las tapias del cementerio de la zona este de Madrid
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Guerra y vicisitudes de Julián Zugazagoitia





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